Paro de empleados públicos cierra el gobierno griego

ATENAS (AP). Los empleados públicos griegos realizaron el miércoles una nueva huelga general que paralizó las operaciones del gobierno y el transporte público en protesta por las medidas de austeridad y la política financiera aparentemente ineficaz del gabinete socialista.

Mientras Grecia se afana por evitar la bancarrota, los manifestantes de Atenas exteriorizaron su indignación por una crisis que no da indicios de amainar.

Por lo menos 16,000 manifestantes se congregaron en el centro de Atenas y otros 10,000 lo hicieron en la ciudad norteña de Tesalónica. La gran mayoría de los manifestantes fueron pacíficos pero unas decenas de asistentes apedrearon a la fuerza pública cerca del Parlamento, y los agentes lanzaron gases lacrimógenos. Un hombre fue visto sangrando de la cabeza.

Los controladores del tránsito aéreo se sumaron a la huelga de 24 horas, paralizando la totalidad del tránsito aéreo en todo el país. Además, fueron al paro los abogados, maestros e inspectores de hacienda, mientras que los hospitales estatales funcionaban con equipos de emergencia. Igualmente, los trabajadores del transporte público pararon sus labores por la mañana y la tarde, y la televisión y la radio estatal suprimieron sus programas de noticias.

Los empleados civiles rechazan los planes de suspender a unos 30,000 funcionarios, que seguirán cobrando parte de sus salarios por un año. Además, el país ha elevado repetidamente sus impuestos el último año y medio.

Grecia depende de un crédito de contingencia de 110.000 millones de euros (145.000 millones de dólares) desde mayo del 2010, pero ha incumplido los objetivos presupuestarios pactados con los acreedores internacionales para seguir recibiendo esos fondos. El país sufre una profunda recesión y su economía probablemente se contraerá un 5,5% este año, con un desempleo superior al 16% y multitud de cierres empresariales.

El ministro de hacienda Evangelos Venizelos dijo el martes que Grecia tiene fondos suficientes para pagar las pensiones, los salarios de los funcionarios públicos y a los tenedores de bonos hasta mediados de noviembre. Grecia necesita el próximo tramo crediticio, unos 8.000 millones de euros (10.500 millones de dólares), para evitar la bancarrota.

En Bruselas, el director del programa europeo del FMI, Antonio Borges, pidió a Grecia que adopte medidas de mayor calado para enderezar la economía, y agregó que no hay prisa en autorizar el próximo tramo del crédito de contingencia porque Atenas no encara un gran pago de sus bonos hasta diciembre.

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