Pequeños agricultores colombianos preocupados por TLC

CAJICA, Colombia (AP). Mientras el gobierno del presidente Juan Manuel Santos desborda de alegría por la aprobación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, el panorama es muy distinto en los campos, donde los pequeños productores agrarios se preguntan si podrán afrontar la competencia de los estadounidenses y mantener sus trabajos.

En los departamentos de Cundinamarca y Boyacá, origen del 30% de la producción de leche del país, por ejemplo, hay dudas por las consecuencias del tratado y si pequeños lecheros, por ejemplo, podrán enfrentar la competencia.

Con las manos un poco humedecidas tras ordeñar a una de sus 12 vacas pasadas las seis de la mañana, Reinaldo Cardona deja caer su mirada por la verde pradera y se encoge de hombros.

"No, yo de eso, el tratado, la verdad no sé", dice Cardona, un campesino de 42 años, en voz baja mientras se acomoda sobre la cabeza una gorra roja.

A poca distancia, su esposa Margarita María Jaramillo agrega que "lo que uno escucha (en los medios y entre colegas productores) es que el precio se va a ir al piso".

Y si el precio cae "saldremos del ganado y lo vendemos, ¿qué más se puede hacer?", agregó Jaramillo, también de 42 años, mientras intenta acallar tres perros negros que rondan por los pastos donde mantienen su docena de vacas en Cajicá, a unos 30 kilómetros al norte de Bogotá.

Aunque el gobierno de Santos ha dicho que el acuerdo comercial, aprobado por el Congreso en Washington el 12 de octubre, es un hecho histórico porque le brinda acceso a esta nación andina de 46,2 millones de habitantes a 300 millones de consumidores en la economía más grande del mundo, desde el propio gabinete el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, y dirigentes de gremios agrícolas han advertido los riesgos para sectores como el lechero y el arrocero debido a que no están suficientemente tecnificadas para enfrentar la competencia.

La mayor incógnita es si esos sectores productivos colombianos podrán adaptarse, mientras el tratado entra en vigencia, competir e incluso sacar provecho de la apertura, dijeron directivos gremiales y analistas consultados por la AP.

El tratado estuvo estancado por tanto tiempo, desde su firma en noviembre del 2006, a la espera de aprobación legislativa porque congresistas del Partido Demócrata de Estados Unidos y activistas decían que Colombia no merecía tener el acuerdo hasta tanto mejorara su récord en protección y detener asesinatos de sindicalistas.

Y la mayoría de los demócratas votaron en contra del tratado en un desafío a la Casa Blanca, que sostiene que Colombia sí merece el acuerdo por ser su leal aliado.

Santos dijo que el tratado "es en términos comerciales el más importante que hemos firmado en nuestra historia".

Pero entre algunos pequeños agricultores persisten dudas y si se podrán adaptarse a aranceles que llegarán a cero en un período de 19 años, como en el caso del arroz.

Un estudio realizado por tres economistas colombianos en 2009, y que fue parcialmente financiado por Oxfam Internacional, dijo que los 1,4 millones de hogares de pequeños agricultores verían su ingreso caer 10,5% por el tratado. Productos como el pollo, el cerdo, trigo y granos serían especialmente golpeados debido a las importaciones de productos subsidiados de Estados Unidos.

El ingreso mensual promedio del hogar de pequeños agricultores en Colombia era de unas 200 dólares en 2005, según el estudio.

Los tratados comerciales se hicieron cada vez más populares en la última década en la medida que las negociaciones comercial mundiales se estancaron y la posibilidad de una zona de libre comercio de las América se evaporó.

Sin embargo, economistas siguen debatiendo los efectos de esos tratados, por ejemplo en el caso de México sobre si fue o no un ganador neto de ese acuerdo de 1993 con Estados Unidos y Canadá.

México ganó en la transferencia de tecnología e inversiones, y los precios cayeron drásticamente, pero aún hay desacuerdos sobre los beneficios para el sector agrícola azteca.

Estados Unidos, por otro lado, fue un indudable ganador con los pequeños productos agrícolas aztecas incapaces de competir con la inundación de maíz y otros cultivos subsidiados estadounidenses.

"Tenían muchas exportaciones estadounidenses en áreas clave donde México había sido autosuficiente", dijo Harley Shaiken, profesor de la Universidad de California-Berkeley. Muchos pequeños cultivadores desistieron y abandonaron sus cultivos cuando los aranceles llegaron a cero en el 2008.

Esos son los mismos temores del lechero Cardona y su esposa, que producen unos 50 a 60 litros al día y la venden por unos 800 pesos el litro (unos 42 centavos de dólar).

Colombia produce anualmente de 17.000 a 18.000 millones de litros de leche y la mayor parte es para el consumo local porque apenas exporta entre el 2% y 3%.

La preocupación es que derivados o subproductos como "lacto suero" entrarán al país por los términos del acuerdo con cero arancel y termine afectando el precio de venta local, como el que le pagan a Cardona, uno entre los 400.000 productores que hay en el país, 50% de ellos con rebaños de 50 vacas o menos, dijo Jorge Uribe presidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche (Analac).

Para la familia Cardona calculan que precios por debajo de 500 pesos por litro (26 centavos) pueden costarle el fin de su medio de sustento.

Otros que están preocupados son los algodoneros, unos 4.000 productores en todo el país.

En los años 90, cuando Santos fue ministro de Hacienda del entonces gobierno del presidente César Gaviria (1990-1994), Colombia hizo una apertura comercial y redujo las tarifas de productos, como el algodón que quedaron en el 10% _de niveles de aproximadamente 90%_ y a eso se sumó que muchos países surgidos del desmembramiento de la Unión Soviética comenzaran también a ofrecer algodón en el mercado internacional, dijo Luz Amparo Fonseca, presidenta de la Confederación Colombiana del Algodón (Conalgodón).

El sector se contrajo brutalmente en los años siguientes: de tener 261.600 hectáreas en 1991 bajó a 211.000 al año siguiente y siguió achicándose hasta tener actualmente poco más de 43.300 hectáreas, según los datos de Conalgodón.

Y eso mismo sucedió con los cultivadores que era por lo menos 18.200 en 1991.

"Nunca nos pudimos recuperar", dijo Fonseca, y agregó que por el tratado los aranceles bajarán de 5%, donde se ubicaron en el 2010, a cero tan pronto como entre en vigencia el acuerdo, entre seis meses a un año, según las estimaciones del gobierno porque primero hay que adaptar una serie locales.

Ya Colombia importa algodón, al menos 50.000 toneladas el año pasado desde Estados Unidos.

El país produce unas 35.000 a 40.000 toneladas anuales, según Fonseca.

Muchos miran a la experiencia de Perú, cuyo tratado con Washington entró en vigencia en el 2009, para anticipar lo que podría suceder en Colombia.

Los temores peruanos de quedarse sin negocio debido a la presencia de productos de Estados Unidos más baratos y subsidiados no se materializaron.

Aunque el gobierno peruano había prometido crear un fondo para los agricultores y así atenuar el impacto del tratado, finalmente nunca se hizo necesario.

La crisis financiera en Estados Unidos contuvo la inundación de productos, además mucho de la producción estadounidense de maíz y soya se destinó a la producción de biocombustibles, dijo Fernando Eguren, presidente de consultora peruana CEPES.

El que sí sufrió fue el algodón.

"El algodón subsidiado de Estados Unidos entraba al Perú por cerca de la mitad del precio" local, dijo Reynaldo Trinidad, editor de Agronoticias, una revista peruana especializada en agro, alimentación y desarrollo rural.

La balanza comercial de Perú con Estados Unidos ya acusó el golpe.

Sus exportaciones a Estados Unidos cayeron a 5.000 millones de dólares el año pasado de 5.800 millones de dólares en el 2006, mientras las importaciones se duplicaron de 2.900 millones de dólares en el 2006 a 6.700 millones de dólares el año pasado.

En el caso colombiano la balanza favorece a esta nación andina: En 2010 Colombia exportó a Estados Unidos 16.917 millones de dólares en productos como aceites de petróleo, flores, café y trajes de vestir e importó desde aquel país artículos por 10.400 millones de dólares, principalmente aeronaves, vehículos de transporte y maquinaria como excavadoras, según datos del Ministerio de Comercio Exterior colombiano.

De enero a julio las exportaciones colombianas al mercado estadounidense sumaron 11.800 millones de dólares y las importaciones de aquel país alcanzaron 8.170 millones de dólares.

Maximo Torero, del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, en Washington, dijo no ver mayores amenazas a los agricultores colombianos por las importaciones de Estados Unidos.

El gran peligro, dijo, es que esos pequeños productores agrícolas no sean capaces de sacar beneficios de la apertura del mercado estadounidense.

Dan Kidd, un agricultor de trigo en Montana, dice que el tratado apenas le permite a Estados Unidos reconquistar la participación de mercado que ha perdido frente a Canadá, Brasil y Argentina.

En Colombia "hemos perdido cerca de 50% del mercado del maíz", dijo Kidd, de 60 años. El tratado "debería darnos la oportunidad de llevarnos a donde estábamos", agregó.

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