Pese a crisis, Madrid no es barato... pero pueden hallarse gangas

MADRID (AP). El desempleo supera el 20% y nadie cree que vaya a volver pronto la bonanza económica que disfrutaba Madrid hace dos años, pero los turistas que visiten este año una de las ciudades más atractivas de Europa tendrán que esmerarse para encontrar gangas.

Hacer por adelantado las reservas hoteleras es crucial, debido a la agitación en el norte de Africa, lo que ha obligado a muchos turistas europeos a cambiar de planes para acabar en España, no en vano el cuarto destino mundial turístico.

Además, muchos españoles se quedarán este año en sus casas en lugar de irse de vacaciones al extranjero debido a la recesión.

Eso dicho, hay muchas gangas en Madrid, especialmente en lo referente a la cocina española y la cultura. Sólo hay que buscarlas de la misma forma que los españoles, lo que significa comer a una hora más tardía de la normal, apartarse un tanto de los centros y rutas turísticas en busca de tapas y visitar los puntos de interés en el momento más adecuado.

Muchos españoles confirman que comer fuera es uno de los grandes placeres de la vida, un ritual sublime que acompaña generalmente una cocina regional acompañada de vinos generosos.

Los mismo ocurre en Francia o Italia, pero generalmente en España es más barato, si uno se ciñe a la cocina local y almuerza hacia las dos de la tarde, o disfruta de las mini tapas que acompañan los tragos en muchos bares.

Los restaurantes de Madrid y en toda España cuelgan frente a su entrada el "menú del día", que es aplicable solamente al almuerzo. Incluye dos platos principales, postre y una bebida: generalmente vino, cerveza o agua, aunque en el verano se llega a ofrecer el "tinto de verano", que es vino tinto con sifón o gaseosa.

El precio total por "menú" asciende a entre 10 y 15 euros (14-21 dólares), pero muchos restaurantes no comienzan a servir sino hasta las 2 de la tarde. Desde luego, ni soñar con almorzar al mediodía, como se acostumbra en Estados Unidos.

Además de los precios, la ventaja es que las comidas son una forma de probar la variedad de la cocina española y la paella es con frecuencia servida como primer o segundo plato.

Los bares españoles tienen fama por sus tapas, pero muchos de ellos ofrecen además mini tapas gratis con un trago: una combinación llamada "aperitivo". La norma vigente es que si se ordena un vaso de vino, cerveza o soda, el camarero los acompañará con una ración modesta, pero uno no podrá elegir qué platillo comer gratis.

Cuando más tragos se pidan, vendrán más mini tapas gratis y los camareros suelen variarlas para dar una visión más amplia de las especialidades de la casa. Lo mejor es seleccionar los bares en los que casi la totalidad _si no la totalidad_ de los parroquianos son españoles. Otra ventaja adicional es que este año se prohibió fumar dentro de los bares y restaurantes, salvo en las terrazas designadas para ello.

Los bares no anuncian si las sirven o no, pero la mejor forma de averiguar es preguntar al camarero si se sirven "aperitivos con tapa". Si responden que no, uno estará obligado a pagar por las que consuma, pero si dicen que sí _y no se tiene demasiada hambre_ uno puede comer sólo por el costo de los tragos.

Para desayunar, se pueden ahorrar algunos euros si, en vez de pedir un café con alguna pieza de pastelería guardada en cajas transparentes, se pide un "desayuno", que puede consistir en jugo de naranja recién hecho, café y una tostada con mantequilla y mermelada, generalmente por unos 3 euros (4,25 dólares).

Casi todos los turistas se dirigen a la Plaza Mayor, en el corazón de Madrid, una creación del siglo XV con suelo enlosado que ha sido escenario de todo tipo de cosas, desde corridas de toros hasta juicios de la Inquisición. Está festoneada por restaurantes con atractivos menús, pero para comer son mejores los locales de las calles laterales.

En la esquina sudoccidental de la plaza se encuentra el Arco de Cuchilleros, que da paso a las calles de la Cava Baja. La zona alberga algunos de los mejores restaurantes de España, que despachan desde platos tradicionales _muy recomendable es Casa Lucio, uno de los restaurantes más antiguos de Europa_ hasta las modernas tapas. Los precios son mucho más asequibles que en la Plaza Mayor.

El Hotel Palace, uno de los sitios de hospedaje más exclusivos de Madrid, ofrece un atractivo paquete para quienes no pueden permitirse el lujo de pagar una habitación a partir de 265 euros (327 dólares) por noche.

El hotel, con su lujoso y acogedor bar y una cúpula interior de cristal decorada al estilo art nouveau, fue encargado por el rey Alfonso XIII en 1912. Se trata de un lugar verdaderamente regio para reunirse.

Pedir un vaso de cava, un vino espumoso parecido al champán servido por camareros en tiros largos y guante blanco, puede ser la forma perfecta de iniciar la tarde por la suma relativamente modesta de 12,20 euros (17,20 dólares). Un pianista acompaña la velada, que incluye el paso de personajes reconocibles, aunque el lugar no admite a nadie que vista zapatillas deportivas, pantalones cortos ni camisetas.

Los turistas en busca de algún alojamiento barato ("hostales" o "pensiones") que cobre unos 30 euros (42 dólares) por noche por habitación doble, pueden encontrarlos en Madrid o en las afueras, en poblaciones como Guadarrama.

Madrid cuenta además con cuatro de los museos más importantes de Europa: el Prado, el Reina Sofía, el Thyssen-Bornemisza y el Caixa Forum, pero la hora de visita es clave.

El Prado _con obras de Fra Angelico, Diego de Velázquez, El Greco y Francisco de Goya_ no cobra admisión de martes a sábado entre las 18:00 y las 20:00 horas, así como los domingos de 17:00 a 20:00 horas. Este año exhibe los "Tesoros del Hermitage", una rara oportunidad de ver obras de arte fuera de su famosa residencia habitual en Rusia.

El Reina Sofía, hogar del famoso "Guernica" de Pablo Picasso, también tiene horarios de visita gratis: de lunes a viernes de 19:00-21:00, los sábados de 14:30 a 21:00 y los domingos de 10:00 a 14:30 horas.

Aunque los taxis de Madrid son sin duda más baratos que los taxis en ciudades como Londres, la mejor manera de moverse por la capital española es mediante el extenso sistema de transporte público de la ciudad. Un pase para turistas que permite el uso ilimitado de autobuses y metro cuesta 5,20 euros (7,30 dólares) por día o 23,60 euros (33,25 dólares) por semana.

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