Poca influencia latinoamericana en cumbre de G-20

WASHINGTON(AP). Varios países de economías emergentes, como Brasil, México y Argentina, participarán en la cumbre económica del fin de semana, pero más allá de ser críticos del momento financiero global no se esperaría mucho en su favor ni de su participación, según dos expertos.

Los especialistas indicaron que esos países _que en el caso de los tres latinoamericanos han enfrentado graves crisis desde los 90_ figurarán "entre los más preocupados por la presente crisis" de los asistentes a la cumbre del G-20, la primera de su tipo convocada por el presidente George W. Bush para buscar soluciones.

"Más allá de eso, en realidad yo no esperaría nada (de las economías emergentes) en esta cumbre en particular", dijo Ben Steil, experto en geoeconomía del Consejo de Relaciones Exteriores. "Uno de los temas de la agenda será el FMI y lo que Latinoamérica quizá desearía plantear sería tener un apoyo suficiente frente a los problemas que encara".

El G-20 está conformado por 19 de las principales economías _desarrolladas y en desarrollo_ del mundo. El socio número 20 es la Unión Europea en general.

Brad Setser, del mismo consejo, que opera en Nueva York y Washington, dijo que Bush "escogió bien" el entorno internacional de la cumbre al seleccionar al G-20 como base porque "es el mejor grupo de países disponible en este momento" y que sus miembros acaban de sostener una reunión ministerial preparatoria en Sao Paulo.

Los presidentes Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil; Felipe Calderón, de México y Cristina Fernández, de Argentina, han confirmado su asistencia a la cumbre que se hará en Washington entre la noche del viernes y el sábado.

Hablando en una conferencia telefónica, Steil dijo que más allá de discursos y posiciones críticas a Estados Unidos, donde se inició la crisis y afecta básicamente _cuando menos por el momento_ a las naciones ricas, esta conferencia "en cierto modo será decepcionante..." para los países no ricos.

El Fondo Monetario Internacional ha admitido que tiene parte de responsabilidad en la crisis por su falta de vigilancia, una circunstancia que será aprovechada por los tres presidentes latinoamericanos para criticar a la institución que ha terminado a comienzos de este año un largo proceso de reforma que no ha sido bien recibida por las naciones pobres.

El Fondo y el Banco Mundial han anunciado programas de emergencia hasta por unos 100,000 millones de dólares cada uno de ayuda a los países más afectados, y según Setser se podría esperar de Estados Unidos y otras naciones industrializadas una decisión de canalizar todavía más fondos a través de la institución en favor de las economías afectadas.

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