Portugal: Pesquisa desvela guerra interna en banca

Cuidado con los banqueros resentidos.

Una investigación del parlamento portugués sobre el colapso el año pasado —y consiguiente rescate de 4.900 millones de euros (6.000 millones de dólares) — del banco cotizado más grande del país se ha convertido en una fascinante saga televisiva, en la que los miembros de la adinerada dinastía del banco Espirito Santo lavan en público los trapos sucios.

Entre las acusaciones cruzadas hay negocios turbios, luchas de poder y oscuros acuerdos en África.

Los reguladores ya han acusado a los responsables de la entidad de fraude, falsificación y lavado de dinero en los meses previos a su colapso en julio.

La quiebra de Banco Espirito Santo reavivó los temores en torno a Portugal, que tiene una de las economías más frágiles de la eurozona y recibió un rescate en 2011. También planteó dudas sobre los posibles esqueletos en los armarios de las entidades financieras europeas.

Las vistas ante el comité tratan de determinar cómo el imperio de Espirito Santo, que abarcaba desde turismo internacional a agricultura con el banco como pieza central, se derrumbó de forma tan repentina.

El momento más tenso en el proceso en el Parlamento se produjo la semana pasada con el testimonio de dos primos: el elegante ex director ejecutivo del banco y patriarca familiar Ricardo Espirito Santo Salgado, de 70 años, que se codea con la realeza europea, y el belicoso miembro del consejo José Maria Ricciardi, 10 años más joven y que trató de derrocar a Salgado el año pasado con un golpe en el consejo de administración.

En casi de 17 horas de comparecencia que terminaron de madrugada, ambos testificaron por separado y dieron versiones contradictorias de los hechos.

Salgado negó cualquier mala práctica y culpó a otros. El gobierno luso y el Banco de Portugal, afirmó, rechazaron su petición de último momento para evitar la bancarrota del banco.

También acusó a una firma contable de Luxemburgo de ocultar deudas por valor de más de 1.000 millones de euros. Además, lamentó oscuros tratos de negocios con la rama angoleña del banco, BES Angola, que tiene más de 1.000 millones de euros en créditos basura de deudores sin identificar, según medios.

Entre lapsus de memoria ocasionales y la insistencia de que algunas reuniones del consejo del banco no se grabaron, Salgado fue incapaz de identificar quién controlaba una participación del 30 por ciento en Espirito Santo Internacional, una empresa paraguas con sede en Luxemburgo y propiedad de la familia.

Por su parte, Ricciardi entró en la abarrotada sala de audiencias después de su primo y conmocionó a los legisladores con su versión. Afirmó haber intentado llamar la atención sobre las dificultades financieras del grupo en una carta a los reguladores el mayo pasado, y dijo que el banco debería haber solicitado ayuda estatal en 2008.

Salgado, del que los reguladores sospechan ocultó problemas moviendo dinero pro empresas del grupo para tapar agujeros financieros, insinuó que su primo "tenía algo que ganar" contactando a los reguladores, pero no entró en detalles.

Ricciardi insistió en que Salgado estaba en el centro de asuntos vinculados a los intereses del grupo, que se extendían de Libia a Panamá y que no se tomaban decisiones importantes sin su aprobación. También dijo que en las reuniones del consejo había un equipo de grabación sobre la mesa a la vista.

Este mes se esperan más enfrentamientos, cuando el contable de Luxemburgo acusado por Salgado comparecerá ante la comisión. El comité no había logrado localizar al contable Francisco Machado da Cruz, pero tras el testimonio de Salgado, él llamó al comité y se ofreció a comparecer. También se espera la declaración del ex responsable de BES Angola.

Es probable que Salgado, arrestado en julio y puesto en libertad con una fianza de 3 millones de euros, sea juzgado el año que viene.

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