Portugal reducirá vacaciones y festivos

Lisboa ( EFE). El Gobierno portugués quiere reforzar sus medidas de austeridad en 2012 con la eliminación de vacaciones y festivos en el calendario laboral y la subida, casi al doble, del precio de las consultas y urgencias en la sanidad pública.

Las primeras conversaciones del Gobierno con representantes sindicales y patronales abiertas esta semana para intentar aplicar las medidas laborales con su consenso se han interrumpido por la total oposición de las centrales sindicales, según confirmaron hoy portavoces laborales.

Los planes del Ejecutivo conservador pasan por reducir las vacaciones y festivos de los trabajadores y aumentar el "copago" sanitario por parte de los usuarios para mejorar la productividad del país, por un lado, y reducir su déficit público, por el otro.

La propuesta gubernamental, que hoy volvió a levantar críticas también de la izquierda marxista parlamentaria, considera que el actual período luso de vacaciones es "poco adecuado a la promoción de la competitividad" y debe acercarse a los países vecinos.

Actualmente, en Portugal los empleados cuentan con un mínimo de 22 días laborables de vacaciones, que pueden ampliarse a 25, y los conservadores, que llegaron al poder en junio, quieren recortar esta última prerrogativa en aras del "relanzamiento económico" del país.

Está propuesta, que el Ejecutivo no tendrá problema en sacar adelante con su mayoría absoluta parlamentaria aunque no tenga el apoyo de los sindicatos, se sumaría en 2012 a la eliminación de cuatro días de fiesta del calendario nacional y a la ampliación de la jornada laboral en media hora gratuita.

Estas últimas medidas ya fueron aprobadas por el Gobierno y tienen en contra a la izquierda y los sindicatos, contrarios a incentivar la competitividad con un trabajo no remunerado que calculan, en total, en 23 días por año mientras el salario medio luso (17.000 euros anuales) es inferior a la media europea

En el área de la sanidad pública, el Gobierno conservador decidió también aumentar desde el próximo año las llamadas "tasas moderadoras", las que paga cada ciudadano cuando es atendido en un centro de salud estatal, hasta prácticamente duplicarlas.

Una consulta de medicina general y familiar pasa de 2,25 a 5 euros; el precio por acudir a las urgencias aumenta, según el tipo de servicios, de 8,6 a 15 o 20 euros, mientras el coste de una consulta a domicilio sube de 4,8 a 10 euros.

De este incremento generalizado de las tasas, que se pagan en el momento de acudir a la consulta o las urgencias, estarán exentos niños, embarazadas, desempleados y pensionistas con ingresos inferiores al salario mínimo (485 euros mensuales), así como los pacientes con determinadas enfermedades.

Según cálculos publicados por la prensa lusa, el Gobierno estima que cerca de siete de los 10,5 millones de habitantes de Portugal reúnen las condiciones para no pagar por los servicios sanitarios, aunque los sindicatos y la izquierda dudan de que sea así en la práctica.

El Gobierno justifica el endurecimiento de las medidas de austeridad previstas para 2012 por las peores previsiones económicas de ese ejercicio a causa tanto de la crisis lusa como del problema de la deuda soberana que afecta a toda Europa.

Las reforzadas medidas de ajuste lusas para 2012 abaratan también la indemnización por despido (de 30 días por año a entre 8 y 12), reducen más empleos en la Administración, recortan el presupuesto para Educación y aumentan el número de pacientes asignados a cada médico en la Seguridad Social.

El subsidio de desempleo también bajará de tres años a 18 meses, aunque solo será necesario haber trabajado 12 meses, y no 15 como ahora, para tener derecho a la prestación mínima.

Todas esas medidas, orientadas a bajar el déficit del Estado, han sido sugeridas a Portugal por los técnicos de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, que concedieron a Lisboa en mayo un rescate financiero de 78.000 millones de euros.

Pero los recortes, según los expertos, también han acentuado los problemas sociales y la recesión que sufre el país, con una caída del PIB próxima al 2 % este año que subirá al 3 % en 2012 y un paro superior al 12 %.

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