Pulso sobre reformas financieras en G20 y protestas

PITTSBURGH (AFP). Un nuevo pulso se perfilaba hoy jueves al inicio de la tercera cumbre del G20 en Pittsburgh entre países emergentes e industrializados, mientras en las calles la policía respondía con balas de goma y gases pimienta a grupos de militantes antimundialización.

Los países emergentes protagonizan una pulseada con los europeos sobre la reforma del poder de voto en el seno del Fondo Monetario Internacional (FMI), reveló el principal asesor diplomático del presidente Luiz Inacio Lula da Silva.

Los países europeos están mostrando cierto "retraimiento" en las discusiones a nivel de expertos, dijo el asesor, Marco Aurelio Garcia, en declaraciones a la prensa.

La comunidad internacional "fue muy lejos para evitar una catástrofe económica mundial", señaló el presidente Barack Obama en un mensaje previo de bienvenida a los invitados a la cumbre, al recordar el desplome financiero de hace un año.

"Pero todos debemos acordarnos que nuestra tarea está lejos de haber terminado", añadió.

Es la tercera vez en menos de un año que se reúne el G20 de potencias industrializadas y emergentes y las perspectivas económicas lucen mucho mejor que en las ocasiones anteriores, pero las divergencias sobre el alcance de las reformas no se han reducido.

Los países industrializados detienen más de la mitad de las cuotas del FMI, y los emergentes del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) reclaman un traspaso a su favor de un 7%, en función del peso que sus economías adquirieron en las últimas décadas.

Ese traspaso afectaría sobre todo a los europeos, que tienen actualmente más del 32% de las cuotas.

El reequilibrio de las cuotas de poder en las instituciones multilaterales es uno de los puntos principales a debate en Pittsburgh, pero también el control del sector bancario, en particular el debate sobre los bonos de sus altos ejecutivos.

Pittsburgh, con 240,000 habitantes, fue elegida por el gobierno Obama como un modelo de reconversión de la industria metalúrgica a las energías alternativas.

Pero sus calles mostraron este jueves una imagen inusual, la de enfrentamientos con piedras, gases pimienta y balas de goma entre grupos de radicales y policías y miembros de la Guardia Nacional desplegados masivamente.

En su mayoría jóvenes, con banderas rojas y negras y pancartas en las que denunciaban "la codicia del capitalismo", un millar de manifestantes se proclamaba en favor de un "comercio justo".

Los jóvenes se habían congregado en calma en el parque del Arsenal, a unos dos kilómetros del centro de conferencias donde tendrá lugar la cumbre del G20, antes de intentar marchar hacia ese sitio.

La protesta, que fue organizada sin autorización municipal, fue impulsada por la agrupación de inspiración anarquista "Pittsburgh G20 Resistance Project" (PGRP).

Al margen de la cumbre, otros grupos intentaban también presionar para un cambio de rumbo económico.

La cumbre debería ser la del empleo, declaró el secretario general de la Confederación Sindical Internacional, Guy Rider.

"En el movimiento sindical internacional consideramos que esta tiene que ser una cumbre por el empleo. Se está hablando ya en el sector financiero de la salida de la crisis, pero los trabajadores del mundo entero estamos muy lejos de la salida de la crisis", declaró a la prensa Rider, tras entrevistarse con la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner.

Vive la adrenalina de la 7ma temporada


Recibe todos los días en tu mail los titulares más importantes