Recesión: Gente honesta termina robando bancos

COLUMBIA, Carolina del Sur (AP). Bruce Windsor era un hombre de familia con una vida respetable: padre de cuatro hijos, diácono en la iglesia de su barrio, técnico de un equipo juvenil de fútbol, hacía trabajos voluntarios y ayudó a construir un orfanato en Brasil. Hasta que un día, con 43 años recién cumplidos, se puso una máscara, una peluca y anteojos para el sol, e intentó robar un banco, arma en mano, según la policía.

Windsor se presentó en el Greenville First Bank el 26 de febrero y le ordenó a dos empleados que llenasen una bolsa y dos cajas con dinero. Pero alguien alertó a la policía, que rodeó el banco. Luego de un compás de espera de 90 minutos, Windsor se entregó.

Resultó que Windsor, quien invertía en bienes raíces, enfrentaba serios problemas financieros, que se agravaron al estallar la crisis del mercado inmobiliario y congelarse los préstamos.

Una hermana de Windsor le dijo a un juez que su hermano sucumbió ante la presión.

"Bruce jamás hubiera hecho algo así", expresó Lisa Weaver. "Lo único que se me ocurre es que explotó bajo presión. No me imagino lo desesperado que debía estar".

Vestido con un uniforme carcelario anaranjado, esposado, Windsor le dijo al juez, en tono sereno: "Jamás robé nada en mi vida".Windsor es uno de una creciente lista de individuos honestos que se sienten acosados por la recesión y apelan a un delito que genera efectivo instantáneo: el robo de bancos.

Los problemas financieros, en particular la pérdida del trabajo, habrían sido también la razón de cuatro asesinatos múltiples ocurridos en meses recientes. En Binghamton, estado de Nueva York, un individuo mató a 13 personas, mientras que otro mató a diez en Alabama; tres policías murieron en un incidente en Pittsburgh, en tanto que cuatro personas fueron abatidas en Oakland, California.

Los robos de bancos no generan tanta atención como las matanzas, pero las estadísticas indican que los asaltos bancarios aumentan en los períodos de recesión, durante los cuales personas decentes se sienten impulsadas a robar para sobrevivir.

"Sospecho que habrá más casos como éste mientras dure la recesión, en los que gente sin antecedentes delictivos piensa que no tiene otra salida que el robo", expresó Richard Rosenfeld, especialista en delitos de la Universidad de Misurí-San Luis.

Las últimas estadísticas del FBI dicen que hubo 1,716 robos de bancos en el último trimestre del 2008, comparado con 1,358 en el tercer trimestre y 1,561 en el mismo período del año previo.

Otros casos publicitados fueron los de un pastor de Georgia, un ex policía de la Florida y el de un padre soltero de San Luis. Todos atribuyeron sus fechorías a la situación financiera.

James Creason, pastor y músico de 51 años de una parroquia del sur de Georgia, fue detenido en agosto y acusado de ordenar arma en mano a los empleados de un banco que le diesen 36,000 dólares. Crason era conocido en ese banco, donde había trabajado su ex esposa. La policía dijo que Creason fue detenido luego de una breve persecución y que se disculpó y atribuyó su actitud a los problemas económicos que enfrentaba.

Sus abogados indicaron que en el juicio aducirán que Creason tenía perturbadas sus facultades mentales cuando robó el banco.

En Ohio, Barbara Joly, una empleada bancaria jubilada, fue sentenciada en febrero a nueve años de prisión por robar cuatro bancos. Su abogado, Chris Atkins, dijo que lo hizo para ayudar a un hijo que tenía graves problemas financieros.

Un policía de Carbondale, Illinois, fue detenido en enero y acusado de robar un banco en octubre. Las autoridades indicaron que James Gaddis, de 27 años, perpetró el robo con un amigo porque estaba a punto de perder su casa. Gaddis se declaró inocente y espera su juicio.

Ese mismo mes, Donald Keith Giammanco fue acusado de robar 12 bancos en los últimos dos años. Giammanco es padre de dos adolescentes mellizas y se había quedado sin trabajo. Dijo que robó más de 100,000 dólares para mantener a sus hijas.

Windson, mientras tanto, se declaró en bancarrota en el 2005. Tenía pendientes multas por 83,000 dólares derivadas de atrasos en el pago de deudas y disputas contractuales. En total, adeudaba más de 250,000 dólares y su patrimonio era de apenas 3,000 dólares.

Nadie a su alrededor se dio cuenta de que estaba a punto de explotar.

"Se guardó todo lo que sentía", comentó Ralph Carter, pastor de la iglesia bautista de Brushy Creek, que frecuentaban Windsor y su familia. "Le pedí perdón por no haber percibido que necesitaba ayuda. Pero en realidad nadie aquí se dio cuenta de que había algo que iba a generar esa respuesta de su parte".

Carter, quien conoce a Windsor desde hace más de diez años, declaró que era una persona disciplinada, honesta, que jamás dijo una mala palabra e hizo varios viajes a Brasil para construir orfanatos.

La esposa de Windsor no puede creer lo que sucedió, según Carter.

"Se siente mal porque no vio venir esto", manifestó el pastor. Ella no sabía de los problemas económicos de Windsor y quedó "devastada por lo que sucedió", agregó.

Windsor podría ser condenado a más de 60 años en la cárcel si es hallado culpable de todos los cargos.

Sus abogados y su esposa declinaron hablar del caso.

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