Tasa francesa sobre las transacciones financieras no convence

PARÍS, 7 ( AFP) La propuesta de tasar las transacciones financieras, que será presentada el miércoles al Consejo de Ministros francés, será difícil de aplicar desde un punto de vista jurídico y corre el riesgo de ser ineficaz en la lucha contra la especulación, según expertos.

Según este proyecto, cualquier transacción con acciones francesas será tasada un 0,1% a partir del 1 de agosto.

Las operaciones contra el riesgo de suspensión de pagos de un país (CDS) o vinculadas a órdenes a través del 'trading' de alta frecuencia, lo serán en un 0,01%.

La operación debe aportarle al Estado 1.100 millones de euros anuales (USD 1.430 millones), según previsiones del gobierno francés, cuatro veces más que un impuesto bursátil suprimido en 2008.

"Su implementación tiene una finalidad más bien política que económica, en plena campaña presidencial" en Francia ante los comicios del 22 de abril y 6 de mayo para elegir presidente de la República, opina Frédérik Ducrozet del Crédit Agricole CIB.

Además, "en el pasado, la instauración de una tasa implementada unilateralmente en un solo país nunca demostró su eficacia", añade. Como Francia, Alemania es favorable a esta tasa, pero espera -- a diferencia de Paris -- que sea adoptada de forma conjunta en la Unión Europea.

Suecia instauró un impuesto similar en los años 80, pero luego dio marcha atrás debido a la deslocalización de sus actividades financieras hacia la City de Londres. Además, los ingresos obtenidos por el Estado sueco de esta tasa fueron muy inferiores a lo esperado.

"Francia espera lograr más de 1.000 millones de euros por año. Pero no se sabe cómo el gobierno ha cifrado esta ganancia. Esta cálculo es muy difícil de realizar porque los volúmenes de transacciones de una empresa son muy fluctuantes", explica Jean-Louis Mourier, de Aurel BGC.

Además, según los economistas, el campo de aplicación de esta tasa en Francia limita su eficacia.

En efecto, solamente se aplicaría a transacciones de empresas cuya sede social esté en Francia, y cuya capitalización bursátil superara los 1.000 millones de euros (cerca de unas 60 sociedades en total).

"Por razones de equidad, es injusto que los numerosos grupos extranjeros que operan en el territorio (francés) queden exentos", se lamenta Gilles Moec, jefe economista de la Deutsche Bank.

El objetivo del gobierno francés de crear un arma contra la especulación parece también poco realista.

"La especulación no es únicamente un problema francés, y no solamente afecta a los mercados de acciones, sino también, y más especialmente, a los de materias primas, de cambio o de productos derivados", subraya Renaud Murail, de Barclays Bourse.

Por otra parte, desde un punto de vista jurídico, esta tasa sería difícilmente implementable.

"¿Cómo logrará el Estado imponer tasas a transacciones efectuadas en otras plazas financieras? Hay mucha ambigüedad en este punto", asegura Mourier.

En cambio, el temor a la deslocalización de empresas financieras, que dejarían el país debido a esa tasa, parece poco fundada.

"No debería haber una fuga masiva", estima Murail, que subraya que "París es una plaza financiera mucho más insoslayable que Estocolmo". Además, "el importe de la tasa de 0,1% es mínimo, y no debería afectar a los beneficios de las sociedades de gestión", añade.

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