Turismo en Acapulco persiste pese a guerra antidrogas

ACAPULCO, México (AP). Desde hace años, Acapulco fue desplazado por Cancún como el destino turístico más popular en México.

Sin embargo, uno de los centros turísticos más antiguos en México sigue atrayendo a los visitantes, pese al brote de gripe porcina del 2009 y a las decapitaciones y matanzas del narcotráfico, que se han convertido en noticia casi cada semana en fechas recientes.

Acapulco, uno de los puntos más conflictivos en la disputa sangrienta e interminable entre los cárteles mexicanos, ha atraído durante años a los turistas, en particular a quienes viven en la Ciudad de México, que sólo tienen que conducir cinco horas por una autopista sinuosa pero en muy buenas condiciones (si es que pagan las cuotas de peaje) para dejar el ruido de la ciudad y bañarse en las playas.

Esos turistas siguen siendo atraídos por la famosa bahía donde están los grandes hoteles o por los clavados que realizan temerarios acapulqueños desde un acantilado, conocido como La Quebrada, hacia el mar.

A muchos de esos capitalinos no parecen importarles demasiado los tiroteos a plena luz del día que se han presentado incluso en la avenida costera de la ciudad, obligando a los vendedores de recuerdos a buscar refugio. Tampoco parecen disuadirlos los cadáveres colgados de puentes o arrojados junto a la carretera que lleva a la ciudad.

En septiembre, 20 trabajadores de un taller mecánico de la ciudad de Morelia fueron secuestrados mientras visitaban Acapulco. Los cadáveres de 18 de ellos fueron hallados en una fosa común a las afueras de la ciudad, un mes después. Los investigadores creen que los narcotraficantes confundieron a los humildes trabajadores con pandilleros rivales.

Pese a todo, en la temporada navideña el 94% de las habitaciones de los hoteles de la ciudad estaba ocupado, una cifra tan buena como la de cualquier año, dijo José Cedano, presidente del Colegio de Licenciados en Turismo. Y la cifra no toma en cuenta a las personas que se hospedaron en los múltiples apartamentos y casas de veraneo en la ciudad. Nuevos inmuebles de ese tipo se siguen construyendo, y dan cabida a 40,000 visitantes más en Acapulco, donde hay 28,000 habitaciones de hotel, afirmó Cedano.

Los habitantes de la Ciudad de México no parecen dispuestos a permitir que la violencia del narcotráfico arruine sus planes de diversión.

"El capitalino es muy especial; no hace mucho caso a la violencia", dijo Cedano. "Gracias al turismo nacional del Valle de México es que Acapulco ha sobrevivido".

En cambio, la violencia ha ahuyentado a los turistas extranjeros.

Quizás nunca vuelva la época de gloria en que Acapulco era una glamorosa ciudad balneario, refugio de estrellas de Hollywood de mediados del siglo XX, donde Elizabeth Taylor celebró una de sus muchas bodas, mientras que John Wayne y Johnny Weismuller, el astro de "Tarzán", ofrecían fiestas suntuosas en el Hotel Los Flamingos.

Algunos pensaban que Acapulco experimentaba un resurgimiento antes de que comenzara la ola de atrocidades. A comienzos de este mes, los cadáveres de 15 hombres _de los que sólo uno no fue decapitado_ aparecieron en una calle frente a un centro comercial.

Hasta hace cinco años, un promedio de 25.000 estudiantes estadounidenses elegían cada año Acapulco como el destino de sus vacaciones de primavera. Tarifas más económicas y otras ventajas hacían que prefirieran esta playa en el Pacífico por encima de la caribeña Cancún, recordó Cedano.

El año pasado, llegaron menos de 6.000 de estos estudiantes. Este año, según Cedano, las agencias de viajes han hecho reservaciones para apenas mil.

"Sí tenemos una crisis en cuanto al turismo internacional", dijo. "Cada día recibimos menos turismo internacional. Turistas de Estados Unidos y Canadá han dejado de venir".

"Ellos", agregó, "tienen otras opciones".

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