Venezuela, destino natural para turistas aventureros

CARACAS (AP). Venezuela debería ser una meca turística.

Tiene la cascada más alta del mundo, montañas nevadas y playas de arena blanca en una de las costas caribeñas más largas. Pero también abundan los inconvenientes: la mayoría de los vuelos llegan de noche, no hay buenas guías y las posibilidades de alojamiento son modestas en muchas regiones alejadas, lo que ahuyenta a potenciales visitantes y hace que uno de los países latinoamericanos con mayores bellezas naturales atraiga más que nada a los turistas aventureros.

Llevo viviendo más de diez años en Venezuela y sé que las satisfacciones que uno recibe al visitar sitios poco frecuentados son muy superiores a los obstáculos que uno encuentra.

Pruebe escalar el Roraima, de 2,800 metros de altura, la más alta de de un grupo de montañas aisladas y rectangulares conocidas como "tepuis" en el estado sureño de Bolívar.

Las mesetas --una de las formaciones rocosas más antiguas del mundo, que tomaron su forma por las fuertes lluvias caídas a lo largo de millones de años-- inspiraron la novela de Sir Arthur Conan Doyle "El Mundo Perdido" y, más recientemente, "Up!", una película que mezcla comedia y aventura sobre un anciano que viaja a Sudamérica en una casa flotante sostenida por globos de helio.

El ascenso toma dos días y unos mosquitos despiadados, conocidos como "la plaga", pueden convertirlo en una odisea. Pero una vez en la cima, las vistas son imponentes. Cuando el viento aleja las nubes surge un panorama fantástico, con riachuelos cristalinos que avanzan entre cañones y estanques.

Los indígenas que hacen de guías capturan y comen hormigas llamadas "bachacos" y comparten con los turistas una bebida conocida como "cachiri". Más adelante les informan que sus principales ingredientes son yuca y saliva fermentados.

Si el Roraima le parece demasiado, considere volar al Parque Nacional Canaima, unos 250 kilómetros (155 millas) el este, y visitar la Cascada del Angel, la caída de agua más alta del mundo, de 979 metros (3,212 pies), con una cortina de agua ininterrumpida de 807 metros (2,648 pies).

La majestuosa cascada es el mayor atractivo geográfico de Venezuela y está siendo considerada con otros 25 sitios espectaculares en la selección de las "Siete Nuevas Maravillas de la Naturaleza". La gente puede votar a través de la internet o por teléfono. Los sitios elegidos serán anunciados en el 2011.

Se puede sobrevolar las cascadas en avionetas, pero la mayor parte de la gente opta por acercarse a ellas en piraguas por el río Churun y avanzar luego a pie por la selva hasta llegar al sector donde cae el agua y darse allí un baño refrescante.

Los Llanos, una planicie ganadera escasamente poblada al sudoeste del país, son populares entre los ecoturistas. Allí uno puede quedarse en "hatos", o haciendas, y observar especies como el chiguire, o capibara, el roedor más grande del mundo, que llega a pesar casi 70 kilos (150 libras).

Los más intrépidos pescan pirañas en ríos donde hay cocodrilos de hasta seis metros (20 pies) o ayudan a los guías a atrapar una de las víboras más grandes del mundo, la anaconda verde. Pueden llevarse de recuerdo una foto sosteniendo el temido reptil, que puede llegar a pesar 225 kilos (550 libras) y a medir más de nueve metros (30 pies).

Los aficionados a la pesca pueden probar fortuna en la cuenca del Orinoco, donde hay un millar de especies de peces, incluido el pavón, que llega a medir un metro (tres pies), y la payara, que posee dos largos colmillos y es muy difícil de atrapar, por lo que es muy codiciado por los pescadores. Abunda asimismo un pez de hasta 150 kilos (330 libras) llamado "valentón".

Si quiere escaparle al calor, vaya a Los Andes. Mérida es una bonita ciudad universitaria que sirve como punto de partida para visitas a las montañas nevadas del Parque Nacional Sierra Nevada.

El teleférico más alto y más largo del mundo lleva a la gente desde la ciudad hasta el Pico Espejo, ubicado a 4,765 metros (15,633 pies) de altura. En estos momentos no está funcionando, pero se puede hacer el recorrido en un jeep.

Los montañistas avanzados pueden escalar picos como el del Bolívar, el más alto de Venezuela, de 5,007 metros (16,523 pies).

Se puede disfrutar además de parapentes, aladeltismo, ciclismo de montaña y rafting.

Si prefiere el mar a la selva y la montaña, sobran las playas. Y también puede ir en avión a Los Roques, un archipiélago de pequeñas islas que ofrecen playas desiertas de arena blanca y numerosos arrecifes de corales ideales para el buceo.

Situado a 150 kilómetros (95 millas) de tierra firme, Los Roques es un verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza. Cuenta con 280 especies de peces que bailotean alrededor de los buzos en aguas cristalinas y abundan numerosas especies de aves.

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