El "acuerdo de principio", nueva astucia del FMI para ayudar a Grecia

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Al acordar el jueves su "acuerdo de principio" para su participación en el plan de ayuda a Grecia, el FMI nuevamente se apartó de sus procedimientos habituales para apoyar a Atenas, exponiéndose a acusaciones de tratamiento especial al país.

De hecho, esta solución, que permite despejar la reticencia de Alemania y desbloquear la entrega de una nueva partida de fondos, es generalmente reservada a los países pobres y recuerda la excepción puesta a punto por le FMI para apoyar a Grecia en 2010.

Dirigdo en la época por Dominique Strauss-Kahn, el Fondo creó entonces una "excepción sistémica" que le permitió refinanciar masivamente a un país sin haber despejado sus dudas sobre su solvencia, cuando la estabilidad del sistema financiero está en juego.

Esta cláusula permitió así al FMI asociarse con los europeos en mayo de 2010 y acordar un préstamo masivo de 30.000 millones de euros a Grecia, que sería seguido de un segundo en 2012.

Numerosas voces, principalmente de países emergentes, criticaron esta regla, vista como un tratamiento de favor dictado bajo la presión de los europeos, sobre representados en las instancias de dirección del FMI.

Bajo la presión de Washington, el FMI terminó por suprimir esta regla en enero de 2016, reconociendo que la misma no había podido evitar el "contagio" de la crisis y que implicaba un riesgo para sus recursos financieros.

En el verano boreal de 2015 la zona euro acuerda un nuevo plan de ayuda a Grecia que condiciona a la participación financiera del FMI.

Preocupado por dar una imagen de imparcialidad, el Fondo asegura esta vez que no dará su acuerdo mientras los europeos no se comprometan a reducir más la deuda griega, a lo que Berlín se oponía frontalmente.

A fin de llegar a un compromiso, el Fondo sacó el jueves de su galera una solución que no había sido usada desde fines de los años 80: propone a los países miembro aprobar un "acuerdo de principio".

De hecho, el FMI propone dar su luz verde para su participación pero no prestará un céntimo sin la garantía de un alivio de la deuda griega.

El Fondo alega que esta solución no constituye un nuevo tratamiento de favor sino que se trata de la primera vez que se considera tal opción para un país industrializado como Grecia.

El acuerdo de principio fue utilizado por primera vez en 1983 con Sudán y la última vez con Brasil en 1988, según el FMI.


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