Tras cumbre APEC, libre comercio bajo la lupa

LIMA(AP). Los 21 líderes de naciones de la cuenca del Asia y el Pacífico que se reunieron en Lima el fin de semana, en un grupo que congrega casi la mitad de la economía global, teme que una nueva ola de barreras proteccionistas estrangulen el comercio cuando el mundo parece encaminarse a una pavorosa recesión.

Muchos economistas se preguntan si el liberalismo pregonado por los líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), una política que ha sido la piedra angular de las relaciones exteriores del presidente de Estados Unidos George W. Bush, realmente haya producido riqueza y mejorado el nivel de competitividad.

Y hay nuevas señales de que los países en desarrollo implantarían medidas proteccionistas para contener la crisis global, en parte porque han visto que de tiempo en tiempo los acuerdos de "libre comercio" se han enfocado simplemente en derrotar a sus competidores en el mercado. Incluso muchos defensores del comercio libre admiten que algunos tratados no fueron bien implementados, lo que limitó sus posibilidades de distribuir la riqueza y fomentar una competencia limpia.

"Estos no son acuerdos de libre comercio en ningún sentido de la palabra", dijo Joseph Stiglitz, el economista ganador de un Nobel. "Son realmente tratados de ventajas comerciales. Son peores que el NAFTA (el tratado de libre comercio de América del Norte) que (el presidente electo Barack) Obama dice que quiere renegociar", agregó.

Obama expresó disgusto durante su campaña por "los subsidios estatales injustos para los exportadores extranjeros", dijo que pondría un tope a los subsidios para los negocios agrícolas estadounidenses y prometió acuerdos que van a promover un "comercio que sea libre y justo para todos". Pero también sonó proteccionista, al decir que él "arreglaría el NAFTA para que sirva para todos los americanos"

Los economistas generalmente están de acuerdo en que el verdadero libre comercio hace desaparecer la ineficacia y la desigualdad, satisfaciendo la innovación y beneficiando a todos los que tienen bienes y servicios baratos. Lo que los líderes APEC promueven como "libre comercio" devalúa y distorsiona esa meta admirable, dicen.

Aún el Tratado de Libre Comercio Norteamericano aprobado hace 15 años no es un verdadero acuerdo de libre comercio. Entre sus disposiciones proteccionistas: el 62,5% de todas los componentes de un auto deben ser fabricadas dentro de cualquiera de los tres países miembros --Canadá, Estados Unidos y México-- para que pueda cruzar las fronteras.

Pero el presidente de México, Felipe Calderón, se niega terminantemente a renegociar el acuerdo.

Si el nuevo mandatario estadounidense fuera tan insensato como para renegociar el tratado, dijo Calderón en Lima, ninguna reja detendrá las olas de mexicanos hambrientos de puestos de trabajo en suelo estadounidense.

También prometió, no obstante, "arreglar el NAFTA para que funcione para los trabajadores estadounidenses".

Desde comienzos de los años 90, se han pactado casi 400 tratados de libre comercio que involucran casi un tercio del comercio mundial. La mayoría de ellos han sido acuerdo bilaterales y que incluyen excepciones para proteger sectores sensibles de producción de un país.

Todos los pactos canadienses, por ejemplo, protegen la producción local de leche, avícola y la industria de huevos. El tratado entre Perú y China, firmado la semana pasado, excluye un 10% de los productos generados en la nación andina, entre ellos textiles y calzado.

Entretanto, los subsidios agrícolas que otorgan Estados Unidos y la Unión Europea han sido la gran infidelidad de esos países a la religión del libre comercio y una de las causas de la paralización de las negociaciones comerciales en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC) desde 2001.

"Violamos las reglas por todas partes con los subsidios que estamos otorgando", dijo Stiglitz.

Grupos internacionales de asistencia alimentaria culpan a estos subsidios --junto con la conversión de tierras agrícolas de cultivos para alimenticios en cultivos para biocombustibles-- por el incremento del hambre en los países en vías de desarrollo, donde los productores locales de alimentos han renunciado a seguir produciendo alimentos que no podrán competir con las importaciones subsidiadas.

Las importaciones se dispararon en precio junto con los precios de los combustibles, convirtiendo alimentos básicos como el arroz y la soya en productos inalcanzables para los pobres.

Las Naciones Unidas pronostican ahora que la población mundial que padece hambre crónico sumará hacia el final de este año, otros 130 millones de personas a los 850 millones actualmente existentes.

"Una liberación comercial a escala total, sin suficientes salvaguardias, es lo último que estos países deberían firmar", dijo Benicchio refiriéndose a países en desarrollo donde los agricultores luchan por competir con las importaciones subsidiadas de arroz, soya y otros alimentos básicos.

Desde que la crisis financiera global estalló en septiembre, se han anunciado algunas medidas proteccionistas: India implantó la semana pasada un arancel de 20% en el aceite de soya y Ecuador anunció nuevas tarifas, aún no detalladas, sobre 800 artículos "suntuarios" que no especificó.

La ministra de Comercio de Indonesia, Mari Pangestu, dijo en una entrevista con The Associated Press que espera que su país --el cuarto mas poblado del mundo- necesitará aplicar algunas barreras comerciales, al menos temporalmente, para encarar la crisis.

"Al final uno tendrá que proteger grupos particulares de productos", dijo. Tres de cada cinco indonesios son agricultores y fueron alzas en los precios de los alimentos las que generaron disturbios desembocando en la caída del gobierno de Suharto hace más de una década.

Los líderes de la APEC acordaron enviar a sus negociadores a Ginebra en diciembre para tratar de revivir la Ronda de Doha, como se denomina a las negociaciones de la OMC iniciadas en capital de Qatar en 2001 sobre el comercio mundial, que movió el año pasado unos 17,2 trillones de dólares en todo el mundo.

Entretanto, pocos esperan que prosperen los tratados regionales, incluido un acuerdo entre todos los países de la APEC, según Vinod Aggarwal, director del Centro de Estudios de APEC en la Universidad de California-Berkeley. Es ingenuo creer en un mercado abierto entre China, Japón, Estados Unidos y Corea del Sur antes del 2015, agregó.

Bush se enorgulleció el sábado durante la cita de la APEC de haber más que cuadruplicado, a 14, el número de tratados de libre comercio que encontró al asumir el gobierno hace ocho años. Pero esos acuerdos no incluyen grandes economías, sino a países pequeños como Bahreim, Jordania e Israel, en los casos más típicos. El Partido Demócrata, que controla el Congreso en Washington, se niega a aprobar tratados con Colombia, Panamá y Corea del Sur.

"No vamos a tener en el corto plazo un acuerdo bilateral con China", dijo Aggarwal.

Corea del Sur anunció durante la cumbre APEC el inicio de negociaciones con Perú, pero ha tenido menos suerte últimamente en conseguir acuerdos de libre comercio con países grandes, con exitosa industria automotriz de la que preocuparse.

El tratado de Seúl con Washington esta moribundo. Incluso antes de que las autoridades estadounidenses comenzaran a diseñar un paquete de ayuda para su industria automotriz, los demócratas ya estaban en contra del pacto con Corea del Sur.

"No se puede entregar por un lado un paquete de ayuda a la industria automotriz y por el otro decir 'vamos a abrir completamente el mercado de autos'", dijo Aggarwal.

Los aranceles en Estados Unidos para la importación de vehículos son del 2% y del 25% para los camiones. Ambos desaparecerían si se ratifica el tratado. Las tarifas de importación de carros de Corea del Sur son del 8%, pero los consumidores surcoreanos han mostrado poco apetito por los vehículos estadounidenses.

México, por su parte, tiene una saturación de tratados. Tiene tantos --12 con socios que van desde la Unión Europea hasta Islandia-- que simplemente no puede digerir más, dijo Aggarwal, y un acuerdo Corea-México está ahora fuera de la mesa de negociación.

"Parecen tener miedo de la competencia de las compañías coreanas", dijo Doo Jung-soo, director para América Latina en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Comercio de Corea del Sur. "Especialmente de las industrias siderúrgicas y automotriz".

El mayor temor de la cumbre de la APEC era un retorno a las enormes barreras comerciales de la Gran Depresión. El comercio global se contrajo en cerca del 66% entre 1929 y 1934, con algunos aranceles en Estados Unidos de 70%.

Aggarwal es, a final de cuentas, un discípulo del libre comercio. Sólo desea que el mundo lo hubiera manejado mejor.

"La gente mira ahora la crisis financiera y la lección que aprendieron es 'ven, la globalización no funciona'", expresó. "Es una lección desafortunada, pero la que ellos ven".

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