El futuro de Opel no será fácil

BERLIN (AP). La decisión de GM de vender una participación mayoritaria de su filial europea Opel a la firma canadiense de repuestos automovilísticos Magna International y un banco ruso fue una victoria política para la canciller Angela Merkel, aunque el éxito de la empresa no está garantizado, ni mucho menos.

Ante la reestructuración y un duro mercado automovilístico global, sus detractores sostienen que el acuerdo efectuado en un año de presiones electorales podría no salvar a Opel a largo plazo.

Guido Westerwelle, cuyo Partido de los Demócratas Libres milita ahora en la oposición pero desea gobernar con los conservadores de Merkel tras los comicios del 27 de septiembre, dijo que los detalles siguen siendo vagos y sugirió que el acuerdo fue un "intento de apuntalar a los partidos gobernantes en la campaña electoral.

"Temo que lo peor esté por llegar, tras las elecciones", dijo Westerwelle en el canal de televisión ZDF.

Los analistas creen que Opel posee demasiadas fábricas y advirtieron que su futuro dependerá de una restructuración que podría incluir despidos y cierre de plantas, así como complicados acuerdos empresariales entre los nuevos propietarios.

General Motors Co. anunció el jueves que acordó vender el 55% de Adam Opel, con sede en Ruesselsheim, y su unidad Vauxhall, a Magna y el banco ruso Sberbank. GM retendrá el 35% de Opel y seguirá colaborando en el desarrollo de vehículos, compartiendo tecnología y recursos de ingeniería.

El gobierno alemán favoreció el acuerdo con Magna como el más beneficioso para los trabajadores alemanes, intensamente presionado de cara a los comicios del 27 de septiembre. Magna prometió no cerrar ninguna de las cuatro plantas de Opel en Alemania, y el gobierno de Berlín aportó 1,500 millones de euros en un crédito puente. El acuerdo sigue condicionado a la ayuda de los sindicatos en el proceso de reestructuración y la obtención de más ayuda gubernamental, dijo GM.

"Habrá problemas porque se trata de mucho dinero", dijo en viernes en Francfort el sindicalista Armin Schild, director local el gremio IG Metall, en referencia a las negociaciones salariales "no siempre positivas" y las concesiones entre el mayor sindicato germano y Magna.

Schild pronosticó que se requerirán reducciones de plantilla para hacer de Opel una empresa con "menos personas que, esperemos, construyan más automóviles".El ministro de Economía, Karl Theodor von Guttenberg, reconoció que Magna tendrá que reestructurar Opel para mantenerla competitiva. "Eso requerira mucho trabajo", dijo Guttenberg el jueves a la ZDF.

El presidente de Magna, Frank Stronach, según el diario austriaco Oesterreich, Opel no ha obtenido beneficios desde hace mucho tiempo.

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