La mala gestión y la falta de infraestructuras frenan el desarrollo de la aviación en China

La mala gestión y la falta de infraestructuras están frenando el desarrollo de la aviación en China, el primer comprador de aviones de Asia que aspira a fabricar sus propios aparatos para hacer frente al crecimiento exponencial de la demanda.

Mientras las aerolíneas del país gastan millones comprando aviones para satisfacer a la cada vez más numerosa clase media, los pasajeros siguen sufriendo constantes retrasos y tiempos de vuelo muy largos, consecuencia de la mala gestión y de las restricciones militares en el espacio aéreo.

Tres de los aeropuertos de China continental figuran entre los 20 más grandes del mundo, con el de Pekín en el segundo lugar gracias a sus 78 millones de pasajeros al año, sólo por detrás del de Atlanta (Estados Unidos).

El aeropuerto de la capital china fue el año pasado el que tuvo más retrasos del mundo, seguido por el de Shanghai, y sólo el 18% de los vuelos fueron puntuales, según www.flightstats.com.

Esos problemas son el reflejo de las dificultades de China para hacer frente al rápido crecimiento de la demanda, que necesita grandes inversiones e infraestructuras.

En 2013, las compañías aéreas del país transportaron a 350 millones de pasajeros, un 11% más que en 2012, según datos oficiales, y la aviación civil china prevé que el número de aeropuertos pase de los 193 del año pasado a 230 en 2015.

A principios de junio, la compañía China Eastern hizo un pedido para comprar 80 Boeings 737 después de que China Southern anunciara otro pedido similar al fabricante europeo Airbus.

" La urbanización en China está alcanzando niveles récord, el Producto Interior Bruto (PIB) todavía está a niveles aceptables y el consumo interno está creciendo", recuerda Jose Eduardo Costas, vicepresidente de marketing del fabricante brasileño de aviones Embraer.

" Todo ello son estímulos muy positivos" para el sector, asegura Costas, aunque reconoce que las infraestructuras y las restricciones militares crean un "atasco" a su desarrollo.

Otros analistas son menos optimistas y creen que el freno de la economía china -según las previsiones del primer ministro Li Keqiang el PIB crecerá este año un 7,5% frente al 7,7% de 2013- van en contra del sector.

También influye negativamente la austeridad y la lucha contra la corrupción anunciadas por el gobierno, con la anulación de numerosos vuelos oficiales, así como la intención de Pekín de que las compañías públicas paguen dividendos más altos.

En los trayectos cortos, las aerolíneas chinas también se enfrentan a la competencia de los nuevos trenes de alta velocidad.

Según las previsiones del fabricante estadounidense Boeing, las compañías del país necesitarán en los próximos 20 años unos 6.000 aviones por valor de 780.000 millones de dólares.

El mercado chino representará entonces el 16% de la demanda mundial y casi la mitad de la demanda en Asia.

En paralelo China está desarrollando sus propios aparatos pero está todavía muy lejos de los logros de Airbus y Boeing.

" El desarrollo de aviones de pasajeros fabricados en China es el sueño de varias generaciones", asegura Xu Xiaofei, de la compañía Commercial Aircraft Corp. of China (COMAC) que está desarrollando nuevos modelos.

Es el caso del C919 de 168 plazas, con un primer vuelo previsto en 2015 y las primeras entregas en 2018, según COMAC, que asegura haber recibido 400 pedidos, en su mayoría de compañías chinas.


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