Los latinoamericanos sostienen el nuevo boom inmobiliario en Miami

Miami experimenta un nuevo boom inmobiliario y todos los agradecimientos van dirigidos a los compradores latinoamericanos, sobre todo sudamericanos, quienes a la par que adquieren propiedades están cambiando el rostro de esta ciudad del sureste estadounidense.

" Gracias a los latinoamericanos el mercado de Miami tuvo una rápida recuperación" de la crisis hipotecaria del 2008, que representó una verdadera debacle para el sector inmobiliario local, indicó a la AFP Francisco Angulo, presidente de la Asociación de agentes de bienes raíces de Miami.

En estos momentos un 70% de los compradores de propiedades en esta ciudad balneario de Florida son de América Latina y el Caribe, aseguró Angulo, quien dijo que las tres primeras posiciones las ocupan los venezolanos, los argentinos y los brasileños.

" Miami se está convirtiendo en el Nueva York del sur gracias a América Latina", sentenció Barbara Salk, de la empresa Sakor Development, durante la primera conferencia internacional de bienes raíces en Miami, que el miércoles reunió a más de 300 inversores y empresarios, una buena parte de ellos de la región.

Muchos recuerdan con horror cuando estalló la burbuja inmobiliaria en Miami durante la crisis hipotecaria estadounidense en 2008, dejando una postal de rascacielos de apartamentos semivacíos que empezaron a quedar en manos de los bancos.

Seis años más tarde, la ciudad muestra un rostro totalmente diferente. Basta con caminar por barrios como el financiero Brickell, el centro o Edgewater, una zona aledaña al distrito de diseño que se está poblando de altos edificios con cientos de apartamentos, para ver grúas de construcción en cada lote aún vacío.

" Tenemos tres años de 'breaking years' (años de récords)" en el sector inmobiliario, dice Angulo.

Actualmente se venden unos 1.450 apartamentos y unas 1.300 viviendas unifamiliares mensuales en promedio.

La llegada masiva de compradores latinoamericanos obedece a los avances económicos de la última década en la región que ha aumentado el poder adquisitivo de sus habitantes, explica a la AFP Max Linares, presidente para América Latina de la revista Forbes.

Los latinoamericanos también han ayudado a transformar la ciudad, que en los últimos años ha visto la proliferación de museos, galerías y centros de espectáculos.

En la década de 2000 llegó una oleada de latinoamericanos, sobre todo venezolanos, argentinos y brasileños, y "comenzaron a exigir y pagar por restaurantes, museos, parques", explica Carlos Rosso, directivo del Related Group, uno de los más importantes en Miami, que entre otros proyectos, construye un edificio de lujo junto al diseñador italiano Giorgio Armani.

Que los venezolanos encabecen el ranking de compradores no extraña. Aunque sus números están todavía por debajo de los cubanos, principal grupo hispano en Miami (34% de los habitantes), o de los colombianos y nicaragüenses (ambos 5%), su población se incrementó un 117% en una década, según cifras del censo estadounidense.

Según esos datos, ya más de la mitad de los habitantes de Miami nacieron fuera de Estados Unidos.

Los venezolanos y argentinos traen su dinero a Miami para garantizar "que sus inversiones no van a pasar por problemas" por las turbulencias en sus países, dice Francisco Angulo. Y a los brasileños les ha favorecido la apreciación del real frente al dólar, agrega.

Miami es atractivo para los latinoamericanos porque "sigue siendo el punto de entrada para Estados Unidos", dice Angulo.

Además los precios son competitivos. Un apartamento en una zona como Edgewater se consigue a 600 dólares el pie cuadrado, muy por debajo del precio de ciudades como Nueva York o Londres.

En Manhattan, por ejemplo, el promedio de venta es de entre 1.400 y 1.500 dólares por pie cuadrado.

La pregunta que más se escucha en el sector es: ¿Estamos al frente de una nueva burbuja, que pueda estallar en cualquier momento?

Y la respuesta que todos dan es un rotundo "no".

A diferencia de lo ocurrido antes de 2008, ahora un 60% de los compradores pagan en efectivo, los constructores demandan el 50% del valor de la unidad por adelantado y no comienzan a construir hasta tanto tengan vendidas al menos tres cuartas partes de las viviendas, coinciden.

" En el último ciclo, veíamos a inversores que venían a especular. (...) En este nuevo ciclo, los compradores depositan el 50% del valor y son compradores sofisticados, que buscan una segunda vivienda o mudarse" a Miami, concluye Taylor Collins, de Eastview Development.


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