La marihuana echa raíces en la economía de California

UKIAH (AFP). La marihuana echó raíces en la economía de California, sosteniendo los ingresos de los agricultores al punto que los legisladores del estado más poblado de Estados Unidos estudian legalizar el cannabis para estimular las cuentas fiscales.

Al norte de San Francisco, los campos de cannabis se extienden al pie de las montañas Rocosas, en los condados de Mendocino, Humboldt y Trinity, el "Triangulo de Esmeralda" donde su cultivo es un secreto a voces.

"Los parques y los bosques están inundados" de esos cultivos, admite el teniente Rusty Noe, de la policía de Mendocino.

Las autoridades estiman que la hierba representa la mitad de la economía de este condado, que aún no se recupera del declive de la industria de la madera.

En un estado que legalizó en 2006 el uso médico de la marihuana, ésta da de comer tanto a los vendedores de equipamiento de jardinería como a los fabricantes de tuberías de irrigación.

"Las empresas que tienen éxito son las que trabajan con este sector", dice el comisario de Agricultura de Mendocino, Tony Linegar.

En la universidad estatal de Humboldt, un seminario se ocupa del "crecimiento de la economía de la marihuana". En la ciudad de Ukiah, una "clínica" que prescribe la droga se encuentra justo al lado de una oficina de reclutamiento del ejército.

Y los fumadores ni siquiera se esconden, al punto de encender sus porros en las escaleras del tribunal del condado.

"La policía dice: 'Ustedes pueden hacerlo donde yo no los vea ni los oiga'", afirma un hombre de 39 años, que se presenta como Just y que dice fumar abiertamente desde hace cinco años en Ukiah sin haber sido molestado.

La policía se concentra en las grandes explotaciones e ignora a los particulares que cultivan su hierba con fines medicinales, que para ello deben contar con una tarjeta. Pero no toleran a quienes intentan obtener ganancias cultivando más de lo que necesitan para la salud.

"Nos ocupamos de quienes se benefician del sistema médico para enriquecerse", dice el teniente Noe. "La gente se pasa, es una cuestión de codicia".

California tiene 200,000 consumidores que disponen de tarjeta médica, pero muchos sospechan que los médicos las dispensan generosamente. Y si bien la legislación federal se opone al uso ilegal del cannabis, el gobierno de Barack Obama ha dicho que no molestará a las "clínicas" del estado.

La fuerza de la economía de la marihuana suscita ideas entre la clase política de California, un estado que padece un profundo déficit presupuestario. El gobernador Arnold Schwarzenegger estima que ya es hora de discutir su legalización total, aunque en lo personal dice estar en contra.

Un diputado del estado, Tom Ammiano, presentó un proyecto de ley que acordaría a la hierba el mismo estatus que el alcohol, es decir que su venta y su consumo seguirían prohibidos para los menores de 21 años. California sería así el primer estado del país en emprender ese camino.

Ammiano sostiene que 56% de los californianos están a favor y que su proyecto recaudaría 1,300 millones de dólares anuales en ingresos fiscales. "Es una simple cuestión de sentido común", asegura el legislador, en tanto la venta medicalizada de la hierba deja hasta ahora 18 millones anuales al fisco.

Los partidarios de la legalización evalúan en 14,000 millones de dólares la producción anual de cannabis en el estado. A título de comparación, la producción lechera sólo representa la mitad y la de uvas la cuarta parte.

Pero además de las fuerzas de seguridad, muy reticentes al respecto, una legalización no sería tampoco del agrado de los mismos productores si ella llega acompañada de una pesada carga impositiva.

"La mayoría de la gente que conozco no está tan entusiasmada", dice Just.

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