El movimiento "No pagaré" atenaza a la endeudada Grecia

ATENAS ( AP). Algunos lo llaman desobediencia civil. Otros un gorroneo. En cualquier caso, el movimiento griego " No pagaré" sigue creciendo y ha desatado apasionados argumentos en un país agobiado por la deuda soberana que obligó al gobierno a adoptar drásticas medidas de austeridad.

Bloquean los peajes de las autopistas para que los conductores puedan pasar gratis. Cubren las máquinas recolectoras de boletos en el tren subterráneo con bolsas de plástico para que no pueda pagar el público. Incluso los médicos se han sumado al movimiento, impidiendo a los pacientes pagar sus tasas en los hospitales estatales.

Lo que comenzó como un reducido grupo de presión en las afueras de Atenas encolerizado por el aumento de los peajes se ha transformado en un movimiento que afectan a otros sectores de la sociedad, que según algunos ha sido usurpado por los partidos izquierdistas deseosos se sacar tajada del descontento popular.

Entre las drásticas medidas de austeridad que ha adoptado el gobierno está el alza de impuestos, la reducción de salarios y pensiones y el aumento a los precios de los servicios públicos.

Una ola de escándalos políticos en los últimos años, inclusive un cambio de terreno con un rico monasterio y presuntos sobornos en los contratos estatales, ha fomentado el movimiento de resistencia.

En la madrugada del viernes, unos 100 activistas de un sindicato respaldado por el Partido Comunista cubrieron las máquinas procesadoras de boletos con bolsas de plástico en las estaciones del metro de Atenas, evitando que los pasajeros pagaran sus tarifas, en protesta por el encarecimiento del transporte público.

Otros activistas han tapado con cinta aislante las máquinas de autobuses y tranvías. Miles de personas ni se molestan en convalidar sus bonos del transporte público cuando usan el autobús o el metro.

" La gente ya ha pagado con sus impuestos, así que deberían poder viajar gratis", sostuvo d Konstantinos Thimianos, un activista de 36 años al frente de un piquete en la céntrica Plaza al Syntagma.

Los detractores del movimiento lo consideran otro ejemplo de la mentalidad de gorroneo que llevó al país al borde de la quiebra y muchos acusan a los partidos izquierdistas y sindicatos de apoderarse de un movimiento popular en beneficio de sus propios fines políticos.

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