En oferta muebles de lujo de banquero fraudulento

FORT LAUDERDALE, Florida (AP). La empresa AMC Liquidators colocó en subasta 25 camiones de mobiliario y aparatos de oficina de lujo que pertenecían al millonario de Texas R. Allen Stanford, a quien la Comisión de Valores acusó de crear un masivo ardid fraudulento en forma de pirámide.

Stanford tenía cuatro pisos de un edificio decorados con alfombras orientales, mesas de marfil y sofás de piel. Tenía águilas de bronce, el símbolo de su compañía Stanford Financial Group, y fotografías impresionantes de los campos de polo en Palm Beach que él patrocinaba.

Incluso poseía un tapiz de Luis XIV, el legendario "Rey Sol" de Francia.

"La calidad de estas cosas es realmente buena", dijo Sal Lazzara, propietario de restaurantes de Boca Ratón, en la sala de exhibición de AMC, donde compró un escritorio de maderas finas casi nuevo y otros muebles por los que cree que ahorró hasta 70% del precio. "Una ganga", dijo.

Los artículos a la venta en Fort Lauderdale Florida están valuados en dos millones de dólares, pero sólo fueron una pequeña parte de la vida derrochadora de Stanford. En 2008 fue considerado el 65° hombre más rico del mundo según la revista Forbes, que estimaba su riqueza en 2,000 millones de dólares.

En los documentos judiciales se detallan vuelos privados en jets valuados en 100 millones de dólares y rentas de yates por 100,000 dólares a la semana. Stanford llegó incluso a tener el título de "Caballero" en 2006, cuando obtuvo ese honor en Antigua y Barbuda.

En la cúspide de su vida gozaba de una influencia importante en Washington, donde sus donaciones para los candidatos, la mayoría de ellos demócratas, llegaron al máximo cuando se detuvieron en el Senado los esfuerzos por fortalecer la regulación financiera.

En febrero los reguladores federales demandaron a Stanford y señalaron que cometió fraude. Lo acusaron de prometer a sus clientes rendimientos irreales a sus depósitos certificados por 8.000 dólares y realizar otro tipo de fraudes financieros a través de un banco en Antigua.

En marzo, un juez federal dictó que el gobierno podría buscar al menos 226,6 millones de dólares en impuestos, sanciones e intereses que se supone le debe Stanford. Un juez federal en Dallas designó a un tercero para liquidar la compañía y los bienes de las oficinas de Stanford.

Fue entonces cuando AMC Liquidators entró en el panorama.

Michael Grimme, el propietario de AMC, se especializa en la venta de muebles y otros objetos de hoteles, oficinas y tiendas que quieren deshacerse de ellos. El negocio ha sido boyante en los últimos años ante las quiebras y reducciones de compañías.

El caso de Stanford le hizo recordar otros escándalos de Wall Street como el de Bernie Madoff, que se declaró culpable en marzo de otro fraude millonario similar.

"Muchos de mis amigos perdieron en el ardid de Madoff, yo mismo he perdido mucho dinero en mis cuentas", dijo Grimme. "Sabemos muy bien a quién le compramos estos muebles así que se podría decir que es una forma de obtener lo que es nuestro".

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