A víctima de Madoff se le derrumba el mundo

GREENWICH, Connecticut, EU (AP). Walter Noel Jr. y su esposa Mónica lo tenían todo: casas de lujo en zonas exclusivas de Connecticut, Palm Beach y los Hampton, un pied-a-terre en Park Avenue, en Manhattan, y una casa en la cima de una colina en una isla caribeña. Se codeaban con Mick Jagger y Tommy Hilfiger, quien envidiaba la vista que tenían.

Las cinco hijas de la pareja, todas altas y atractivas, se casaron con prominentes figuras de la alta sociedad de otros países, lo que les daba acceso a una red de conexiones internacionales que ayudaron a Noel a expandir su empresa de gerencia de inversiones de Nueva York, la cual manejaba miles de millones de dólares de ricachones de todo el mundo.

"Eran la típica familia rica y atractiva de las revistas de modas", comentó David Patrick Columbia, quien dirige el portal cibernético New York Social Diary.com, enfocado en la vida de los ricos. "Eran muy populares".

Ese mundo idílico peligra ahora que los inversionistas demandaron a Noel por los 7.000 millones de dólares que su firma, Fairfield Greenwich Group, invirtió con Bernard Madoff, sospechoso de haber elaborado al fraude de pirámide más grande de la historia, por un monto total de unos 50.000 millones de dólares.

Noel y su firma son acusados de ignorar obvias señales de alarma en relación con los manejos de Madoff y de apropiarse irregularmente de al menos mil millones de dólares. Los demandantes afirman que Fairfield Greenwich Group jamás prestó atención a los manejos de Madoff y que mintió a los accionistas al decir que estaba pendiente de ellos, cuando lo único que hacía era cobrar suculentas comisiones por las transacciones.

"No creo que fuesen participantes activos en el fraude", dijo Robert Finkel, abogado de un fondo fiduciario para jubilados que perdió 200.000 dólares. "Pero probablemente hicieron la vista gorda".

Según las demandas, Noel hace negocios con Madoff desde hace 20 años y Fairfield Greenwich Group ganó cientos de millones de dólares, tal vez mil millones, en comisiones al recaudar enormes sumas a ser invertidas con Madoff.

Fairfield Greenwich sostiene que se manejó profesionalmente y que, como tantos otros, fue víctima de un sofisticado fraude. La empresa afirma que Noel y algunos socios invirtieron unos 60 millones de dólares de su propio dinero con Madoff.

Las demandas dicen que la estrategia de inversiones de Madoff era imposible de mantener, que los números no cuadraban.

Michael Markov, director ejecutivo de Markov Processes International, expresó que su compañía analizó una de las inversiones de Fairfield Greenwich con Madoff en el 2006 y llegó a la conclusión que los dividendos no eran reales. "Era algo imposible", expresó Markov.

Las demandas, por otro lado, aducen que la firma de Madoff no pudo haber comprado y vendido el volumen de opciones que decía tener porque hubieran sido necesarias más transacciones diarias que las que se realizaban en una jornada.

Un asesor de un fondo de alto riesgo declaró que se sintió desconcertado cuando se enteró en el 2007 de que la división de auditorías internas de la empresa de Madoff consistía en tres personas: un anciano de 78 años que vivía en la Florida, una secretaria y un contador.

La firma de Noel no ha sido acusada de irregularidades, aunque los abogados de los demandantes dicen que hay que investigar si las empresas que invirtieron con Madoff tuvieron alguna complicidad.

Noel, un financista de 78 años oriundo de Tenesí, declinó dar una entrevista para este artículo. Sus amigos dicen que era una persona muy popular en el círculo de la alta sociedad en que se manejaba.

"Es una persona muy decente, muy solidaria, tal vez un poco inocente, pero no un tonto", dijo su amigo George Ball. "Yo creo que es una víctima en todo esto".

La familia de Noel pasa la mayor parte del tiempo en la enorme mansión de la exclusiva Round Hill Road en Greenwich, Connecticut. Es una casa con ocho dormitorios y nueve baños y medio, que en el 2005 fue valuada en 6 millones de dólares. También pasan períodos en su casa de la isla de Mustique, llamada Yemanja, en alusión a la diosa de los mares del folclor brasileño.

Mónica Noel, hija de una pareja rica de Suiza y quien pasó su infancia en Brasil, relató recientemente a la revista Town and Country cómo decoró su mesa durante las fiestas, con hojas de palma, mariposas rojas y víboras. También comentó que tuvo que visitar negocios desde Nueva York hasta la Florida para conseguir mesitas de bambú y un banquito de tribus africanas que ubicó cerca de una espectacular piscina en la ladera de una montaña.

"Tienen la mejor vista de la isla", declaró a la revista el diseñador Hilfiger, un vecino que visita con frecuencia a los Noel.

Si Noel es hallado culpable, podría ser obligado a recurrir a su bolsillo para compensar a la gente. Y habrá que ver cuántos de sus bienes puede conservar.

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