Europa Oriental bajo la mira por restitución de obras

BUDAPEST (AP). Una disputa en Estados Unidos sobre quién es el legítimo dueño de un enorme tesoro de obras de arte confiscado por los secuaces de los nazis en Hungría es el ejemplo más prominente de las disputadas políticas de restitución en países ex comunistas en Europa Oriental.

Los herederos del banquero judío barón Mor Lipot Herzog presentaron una demanda la semana pasada contra el gobierno húngaro en un tribunal federal en Washington. Además, están demandando a varios museos estatales para tratar de recuperar las obras.

Pero otras innumerables piezas y colecciones que están expuestas en museos en Bucarest, Belgrado o Budapest fueron también una vez propiedad de judíos, despojados de ellas por los aliados de los nazis o que las abandonaron cuando escaparon del nazismo.

Otros ejemplos del arte expropiado muy probablemente no son tan valiosos como las obras reclamadas por los herederos de Herzog, que incluían obras de El Greco, van Dyck, Velázquez y Monet y se estima valen más de 100 millones de dólares.

Pero colectivamente, las pinturas, esculturas y otros objetos de arte repartidos por Rusia y otras antiguas naciones comunistas en Europa pudiera exceder esa cifra.

Nadie conoce la cifra exacta porque en muchos casos no existen documentos confiables sobre la manera como las obras llegaron a los museos, ni leyes de restitución.

Un estudio presentado el año pasado en una conferencia en Praga que revisaba los historiales de restitución en decenas de países que respaldan la devolución de propiedad judía determinó la existencia de fallas en la mayoría de los países europeos en ese asunto. Pero el estudio le dio las peores calificaciones a Rusia, las ex repúblicas de la Unión Soviética y las repúblicas de la ahora disuelta Yugoslavia.

El estudio _ realizado por la Conferencia de Reclamos y la Organización Mundial de Restitución a Judíos _ encontró que solamente la República Checa y Eslovaquia habían aplicado leyes de restitución de obras de arte y estaban realizando investigaciones de origen.

El documento nombró a Belarús, Bosnia, Bulgaria, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Macedonia, Polonia, Rumania, Serbia, Eslovenia y Ucrania como países que "no parecer haber logrado avances significativos" e la implementación de los compromisos de 1998. Entre esas responsabilidades están establecer el origen de obras de arte sospechosas, desarrollar procesos legales para restauración y activamente buscar a los herederos judíos de esas obras.

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