Fusión de ritmos y tradiciones al iniciar Carnaval uruguay

MONTEVIDEO (AFP). Las bailarinas embelesan a los espectadores con sus ondulantes caderas, mientras el tronar de tambores eleva las pulsaciones de Montevideo en el desfile inaugural del Carnaval, que entrelazó costumbres de Brasil e Italia a las formas más autóctonas de su arte escénico.

"Es un momento mágico, casi indescriptible, que refleja nuestra identidad y el orgullo de pertenecer a esta tierra", dijo a la AFP la reina del Carnaval uruguayo Luciana Pernas, de 18 años, sobre el carruaje que abrió la celebración de 40 jornadas ininterrumpidas.

Enormes carros alegóricos decorados por reclusas con figuras alusivas al mítico cantor Carlos Gardel y esclavos encadenados, rindieron tributo al tango y al candombe, respectivamente, géneros musicales declarados por la UNESCO como patrimonios culturales inmateriales de la humanidad.

Una tercera galera, inspirada en el film Orfeo Negro (1959) del cineasta francés Marcel Camus, homenajeó a las Escuelas de Samba, la nueva veta del carnaval uruguayo que promueven los realizadores debido a la creciente influencia de la frontera con Brasil.

Tras las soberanas y su séquito, 70 agrupaciones dieron el marco de brillo y color a la fiesta del dios Momo, de las cuales 46 (23 murgas, 8 lubolos, 5 parodistas, 6 humoristas y 4 revistas) tomaron parte del concurso oficial que fue presenciado por más de 50,000 personas.

"Creo estar viviendo el momento más glorioso de mi carrera y rodeado del afecto de la gente cumpliendo una asignatura pendiente, más allá del teatro, cine, radio y televisión", dijo a la AFP el actor Petru Valensky, de 51 años, quien hizo su debut carnavalero con el grupo de parodistas 'Los Muchachos'.

Bajo lluvia de serpentinas y papel picado lanzados desde los balcones de los edificios, hizo su irrupción el elenco italiano 'Lis Mascaris', invitado especial a la gala en el marco de los festejos que distingue a Montevideo como Capital Iberoamericana del Carnaval durante el bienio 2009-2010.

Procedentes de Udine, pero con marcado acento veneciano, una veintena de actores provocaron gran impacto visual entre los presentes por la majestuosidad de sus atuendos labrados en oro y confeccionados en fibras de carbono, que representaron distintas coreografías de seres mitológicos.

Sin tregua entre los concursantes salió a escena por el túnel del tiempo la expresión más antigua del Carnaval uruguayo, la comparsa de negros y lubolos (blancos pintados de negros), cuyas raíces se hunden en la cultura africana y se enlazan con el maracatú del norte de Brasil.

Tampoco faltaron a la cita los emblemáticos personajes del Montevideo colonial de los siglos XVIII y XIX como la Mama Vieja, el Escobillero y el Gramillero, así como vedettes y cabezudos que dibujaron sonrisas en el rostro de los niños, y se ganaron el aplauso de la tribuna que incluía centenas de turistas.

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