París se convierte en el escaparate de la alta costura

PARÍS (AFP). El exclusivo y cada vez más reducido grupo de modistas de alta costura, cuyas creaciones pueden costar cientos de miles de euros y requerir mil horas de trabajo manual, empezaron este lunes en París a mostrar sus colecciones para el próximo otoño-invierno boreal.

La casa Christian Dior en el Museo Rodin, Chanel en el museo del Grand Palais, Franck Sorbier en la casa de subastas Sotheby's: durante tres días, este grupo de selectos diseñadores, que eran un centenar en la postguerra y ahora son apenas una decena, proponen a sus clientes más acaudalados, y a un elenco de periodistas, sus colecciones de lujo.

Los desfiles arrancaron en la mañana del lunes con el modista francés Christian Josse, que presentó 21 suntuosos vestidos, con cinturas y bustos acentuados y voluptuosos hombros, en sedas, suaves terciopelos, organzas y muselinas, declinados en tonos damasco, púrpura, gris ahumado y negro.

Bordados con mucha pedrería, brocados y plumas de avestruz, los vestidos parecían sin embargo deslizarse por el cuerpo.

"Es una colección mucho más densa, rica y construida que mis colecciones anteriores, pero quería guardar siempre la idea de liviandad, de ligereza en la forma", explicó Josse tras el desfile, que tuvo lugar en el Palacio de Tokio, cerca de Trocadero.

"Me inspiré en la película 'El Inocente'" de Luchino Visconti, para diseñar una silueta que evoca los lujosos y afelpados salones de los años 1900", dijo el creador, que no es miembro oficial de este exclusivo club pero que fue "invitado" a presentar su colección por la Cámara Sindical de Alta Costura.

Esta cámara, que organiza las pasarelas y establece los estrictos criterios para el título "casa de costura", ha invitado también a desfilar, desde hace ya cuatro años, al brasileño Gustavo Lins, el único latinoamericano presente en esta élite de la moda.

La colección de Lins esta influenciada por sus trabajos en talleres de escultura y por su formación de arquitecto.

El modista brasileño, que antes de lanzar su marca fue aprendiz en las casas francesas Luis Vuitton y Jean Paul Gaultier, así como en la japonesa Kenzo, explicó a la AFP que para esta colección ha reducido los costos mediante el "reciclaje" de telas y pieles que tenía en su taller.

También Bouchra Jarrar, una joven diseñadora francesa que trabajó antes para Balenciaga y Christian Lacroix, fue invitada a desfilar por primera vez el lunes en el calendario oficial, revelando una colección marcada por líneas sencillas y depuradas.

Entre los miembros "oficiales" de la alta costura, que se cuentan con los dedos de las manos, están las grandes casas francesas Dior, Chanel, Givenchy y Jean Paul Gautier, y algunas más pequeñas, como Frank Sorbier, Adeline André y Stephane Rolland.

Algunos miembros de este grupo, como Maurizio Galante y Anne Valerie Hash, desistieron de desfilar esta temporada, mientras que la casa Givenchy optó por presentar su colección en un salón muy íntimo, con el pase de sólo algunos modelos.

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