Río: Alcalde busca controlar caos en Carnaval

RIO DE JANEIRO (AP). El alcalde de Río tiene un plan maestro con el que espera domesticar esta caótica ciudad, al mismo tiempo amada y odiada por la cacofonía de pecados que llegan a su cúspide durante el carnaval que arranca hoy viernes.

Su método: una campaña de "conmoción y orden" en la que hasta la más mínima ofensa será castigada.

Su modelo: aparentemente está basado en el que impuso el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani, de perseguir las pequeños faltas y a lo que se le adjudica la dramática reducción de crímenes en esa ciudad en la década de 1990.

Sus oportunidades de tener éxito en Río: nula, según la mayoría de los observadores brasileños.

Después de todo, ¿como una política de cero tolerancia puede prevalecer en una ciudad donde todo es permitido?

Eduardo Paes, el flamante nuevo alcalde de 39 años tomo posesión de su cargo el 1 de enero, y está tratando enérgicamente de revertir la reputación de "todo se vale" de Río, donde muchos ciudadanos ya se dieron cuenta de que algunas leyes sólo existen sobre el papel y pueden ser fácilmente ignoradas.

Paes tiene buena reputación como micro-gerente, pero el viernes simbólicamente renunció al control de la ciudad _ al darle las llaves en una ceremonia al Rey Momo mientras bailarines de samba en zancos lanzaban confetti.

Pero el alcalde no renunciará a su campaña, aún cuando más de 700,000 visitantes abarroten las calles. "Tenemos que darle un 'shock' de orden urbano a la ciudad, una postura organizada, recobrar la autoridad y conservar mejor los espacios públicos", declaró.

Paes ha tratado de reorganizar la ciudad en más 80 maneras distintas desde que anunció su política _ una versión de lo que el ex presidente George W. Bush impuso en Irak denominada "sorpresa y conmoción" y del lema de Brasil "orden y progreso".

Pero con pocas herramientas para combatir el crimen mientras el carnaval se apodera de Río, los oficiales del alcalde quizás tendrán que negociar con algunas cosas como esas hordas de personas que siguen a los juerguistas a través de las calles para venderles cervezas desde contenedores enormes amarrados a patinetas.

Aunque el alcade declinó ofrecer entrevistas relacionadas con su campaña, en declaraciones públicas prometió evitar la ampliación de barrios pobres, remover a las personas sin hogar de las calles, destruir las casas construidas ilegalmente, detener el comercio masivo de productos piratas y atacar la "contamiación visual" creada por letreros gigantes de anuncios.

Ah, y hacerle frente a la corrupción a todos los niveles gubernamentales.

Y limpiar las playas contaminadas de la ciudad.

Paes incluso designó un "Secretario del Orden Público" quien vio como en dos semanas gracias a la campaña de shock y orden se demolió un condominio de cuatro pisos, se confiscaron 260 toneladas de productos que se vendían ilegalmente en las calles, se remolcaron 477 carros, se removieron 436 personas sin hogar y se emitieron 3,457 multas.

Los medios brasileños aplaudieron. Pero en días, la profundidad de la enfermedad social en Río emergió nuevamente y camionetas mohosas regresaron a sus espacios ilegales a lo largo de la costa, las personas sin hogar todavía vagan por las calles, y un DVD pirata se puede volver a comprar casi en cualquier lugar.

Y con el carnval en camino, los vendedores sin licencia están haciendo su agosto con las cervezas.

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