"Slumdog millionaire" no gusta en India

BOMBAY (AFP). La película "Slumdog millionaire", que triunfa en Occidente y es favorita para los Oscar, no atrae a mucho público en India, país que detesta ver los proyectores enfocados hacia su inmensa pobreza.

"Slumdog millonaire" no gusta ni siquiera a los pobres, que no aprecian el título "El perro de las villamiserias".

"Esta película debe ser considerada como uno de los mayores fantasmas gratuitos imaginados sobre India en el siglo XXI", dice el realizador K. Hariharan, en un artículo titulado "Orientalismo para un mercado mundializado" publicado en el diario The Hindu.

"Para la mayoría de los espectadores occidentales, aplastados por el peso de la crisis económica mundial, este cuento de hadas sobre el lado más sórdido de India debe servirles seguro de catársis orgiástica", protesta.

El largometraje del británico Danny Boyle ha ganado numerosos premios en Estados Unidos y en Gran Bretaña, y podría alzarse el domingo con el Oscar a la mejor película. En toda América del Norte ha producido ingresos por más de 100 millones de dólares.

Pero India, con ambiciones de superpotencia y orgullosa de su fenomenal crecimiento, no aprecia lo que la prensa califica de "pornografía de la miseria", en un país donde 455 millones de habitantes sobreviven con menos de 1,25 dólares diarios.

Un programa de televisión se preguntaba recientemente inclusive si "vender la miseria de India" no era finalmente la mejor manera de abrirse paso en Occidente.

La superestrella de Bollywood, Amitabh Bachchan, denunció igualmente esta película que revela "el rostro sombrío" de esta "India que brilla": miseria, violencia, mafia, droga o corrupción.

Por el contrario, el autor de la novela "Q&A", Vikras Swarup, que inspiró la película, la defendió diciendo que "es la historia del triunfo de un héroe, un pícaro de las villamiserias que triunfa, en contra de todo lo esperado".

Sin embargo este cuento de hadas moderno -el destino de un joven indio iletrado de una villamiseria de Bombay que se impone en el concurso de televisión "¿Quién quiere ser millonario?"- no atrae en los multicines ni a la clase media urbana anglófona.

Su versión en hindi, "Slumdog Crorepati", es un fracaso comercial en los pequeños cines de los pueblos.

La crítica de cine Kishwar Desai, al comparar "Slumdog Millionaire" con la célebre "Salaam Bombay", se pregunta "por qué una película tan mediocre ha sido acogida con tanto fervor (en Occidente), 20 años después de este largometraje que es superior".

"Salaam Bombay es chocante, real y completamente auténtica, mientras que Slumdog Millionaire sólo ofrece una visión superficial y artificial de India", estima Desai.

"La película de Nair es verdaderamente india: posee un alma. Para entender a quienes padecen una miseria tan atroz en India se necesita un realizador indio, en lugar de un británico", añade.

El representante de una asociación de habitantes de un tugurio de Bihar (este), Tapeshwar Vishwakarma, presentó una demanda a fines de enero contra la estrella india Anil Kapoor y contra el compositor de la música original, A.R. Rahman, porque la película es a su entender "una violación" de los derechos humanos y de la "dignidad" de los pobres.

"Vishwakarma no espera nada bueno de un realizador británico, puesto que sus ancestros nos calificaban ya de perros", explicó su abogado, Shruti Singh, en alusión a la colonización británica de India hasta 1947.

Los centenares de miles de habitantes de Dharavi en Bombay, el tugurio más grande de Asia, donde fue filmada en gran parte la película, son más bien indiferentes a ella.

"Una película es una película. Está hecha para hacer soñar", responde Raju Walla, de 38 años, en el umbral de su precaria casa, donde se apretujan 21 personas. "Slumdog Millionaire es muy diferente de la realidad", dice.

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