Anne Hathaway confiesa que nunca quiso presentar los Óscar

Aunque han pasado ya ocho años desde esa fatídica ceremonia de los Óscar cuya presentación corrió a cargo de la pareja formada por James Franco y Anne Hathaway -una gala considerada por muchos como una de las más aburridas y tediosas de la historia-, a la oscarizada actriz todavía le atormenta el aluvión de críticas y burlas que ambos, pero sobre todo su compañero, recibieron en las horas posteriores al evento.

Tanto es así, que la intérprete ha necesitado desahogarse una vez más sobre tan dura experiencia aprovechando que la próxima edición de los premios de la Academia de Hollywood tendrá lugar dentro de un mes escaso, aunque para ello no le haya temblado el pulso a la hora de culpar de alguna forma a su amigo por lo ocurrido.

En ese sentido, Anne no ha podido resistirse a revelar que, en un principio, ella se había negado tajantemente a ejercer de maestra de ceremonias de la gala a sabiendas de que era más que probable que no estuviera a la altura de las expectativas. Solo cambió de opinión, asegura ella, cuando James Franco le convenció de que formarían un tándem irresistible sobre el escenario.

"Ey, ¿queréis que os diga la verdad? Yo no quería hacerlo y rechacé la oferta. Fue James el que me persuadió para que lo hiciera con él", ha confesado la artista en conversación con la revista People. "Dios, recuerdo que la noche antes estuvimos ensayando y tuve la sensación de que algo no iba bien. Me giré en un momento y pregunté: '¿No os parece demasiado? Siento que esto es demasiado para mí'", ha contado.Con la perspectiva que aporta el paso del tiempo, Anne reconoce que se arrepiente profundamente de no haber seguido su "instinto" y mantenerse fiel a su decisión de no verse arrastrada a un trabajo que, todo sea dicho, suele acarrear unos niveles muy altos de presión y exigencia independientemente de la veteranía o el carisma del presentador en cuestión.

"Como todo el mundo me decía que lo estaba haciendo muy bien, e incluso que gesticulara o hablara más, pues claro, no era consciente de lo que realmente estaba pasando. Y cuando ya pasó un tiempo prudencial, empecé a pensar sobre ello y me dije: 'Deberías haberte quedado con tu primer instinto, que suele ser siempre el correcto'. Todo lo que ocurrió después fueron, básicamente, todos esos temores hechos realidad", ha explicado en la misma conversación, antes de señalar que el público siempre ha sido muy estricto incluso con los grandes maestros de ceremonias que han tenido los Óscar.

"Incluso la gente que lo hace espectacularmente bien, gente como Hugh Jackman, Jimmy Kimmel o Ellen DeGeneres, suelen generar reacciones muy tibias entre los televidentes. Es muy difícil contentar al público, como si nunca pudieras ganar", ha sentenciado.

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