Banderas: Almodóvar es lo opuesto a Woody Allen

MADRID (AP). Antonio Banderas dice vivir "almodovarizado" en los últimos meses.

El actor español ha vuelto a rodar a las órdenes de Pedro Almodóvar en "La piel que habito", una película que se estrenará probablemente en marzo y que le ha hecho recordar lo "difícil y exigente" que es trabajar con el maestro manchego del cine.

"El trabajo está siendo muy difícil, pero maravilloso", dijo Banderas el jueves en Madrid, donde presentó su primera exposición fotográfica en la sede del Instituto Cervantes. "La satisfacción de meterse en ese infierno creativo (de Almodóvar) es realmente maravillosa".

Banderas fue un ícono del cine de Almodóvar en los 80, pero hacía 21 años que actor y director no trabajaban juntos. El también astro de Hollywood señaló que ha descubierto a un cineasta que "ha profundizado mucho", eliminando cierto barroquismo y transformando el humor más explícito de sus viejas películas en ironía.

Además, subrayó que Almodóvar mide cada movimiento, gesto o mirada de sus actores con mucha sutilidad, a diferencia de otros directores como el estadounidense Woody Allen, con el que filmó recientemente "You Will Meet a Tall Dark Stranger", que le pedía naturalidad y mucha improvisación en cada escena.

"Almodóvar es lo opuesto a Woody Allen", afirmó.

Banderas no quiso desvelar detalles sobre "La piel que habito", porque, dijo, "Pedro me mataría". La obra es una adaptación libre de la novela "Tarántula", del francés Thierry Jonquet, especialista en historias de crímenes y terror.

Y ese parece ser el universo de la película, cuya trama guarda Almodóvar con tanto celo.

Banderas acudió a Madrid para presentar su primera exposición fotográfica, "Secretos sobre negro", un conjunto de 23 instantáneas protagonizadas por la mujer y en las que se abordan mitos españoles como la tauromaquía o pinturas tan célebres como las "majas" de Francisco de Goya.

"He hecho este trabajo con mucha humildad. No soy un fotógrafo profesional", reconoció. "Es una forma de expresarme".

La exposición ya se pudo ver en el Instituto Cervantes de Nueva York y después de Madrid, donde permanecerá abierta al público hasta el 21 de noviembre, viajará a Buenos Aires y también a Brasil.

En España se subastarán siete de las 23 fotos a un precio de salida de 500 euros (685 dólares). Las ganancias irán a causas benéficas.

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