La épica "Batalla de los cinco ejércitos" cierra la trilogía del Hobbit

Con el estreno de la épica pero sombría película "El Hobbit: la batalla de los cinco ejércitos", el director Peter Jackson cierra la trilogía sobre la famosa obra de J.R.R. Tolkien.

La película, filmada en 3D, tuvo su prestreno el lunes en Londres y a partir del 10 de diciembre se irá estrenando en todo el mundo, empezando por Francia.

La productora no escatimó medios en Londres y cerró Leicester Square para la ocasión, la decoró e instaló pantallas gigantes mostrando fragmentos de la película.

Ante cientos de fans que esperaron durante horas, a pesar del frío, a veces disfrazados de brujos o guerreros, el elenco de estrellas desfiló y se prestó al juego de los autógrafos y los "selfies".

"Es increíble compartir esta película con los admiradores", dijo a la AFP el actor británico Martin Freeman, Bilbo en la película. "La vi ayer por la noche y estoy muy feliz. Es un muy buen final para esta historia."

"La batalla de los cinco ejércitos" es la tercera y última entrega de las aventuras de Bilbo Bolsón y un grupo de hobbits partidos a la reconquista del Reino de Erebor y un fabuloso tesoro.

Peter Jackson había previsto originalmente "El Hobbit" como una película en dos partes, antes de ceder a la tentación de hacer una trilogía, como hizo con "El Señor de los Anillos", cuyas entregas, estrenadas entre 2001 y 2003, fueron un gran éxito comercial.

Al igual que en las dos partes anteriores, "La batalla de los cinco ejércitos" ofrece una nueva lectura de "El Hobbit", el libro publicado en 1937 por el autor británico John Ronald Reuel Tolkien, casi veinte años antes que "El Señor de los Anillos" (1954).

A partir de la novela épica de fantasía, ligera y llena de humor escrita por Tolkien, el director neozelandés dibuja un viaje oscuro, casi torturado. La película tiene a personajes que no están en el libro, como la elfa Tauriel, interpretada por Evangeline Lilly, protagonista de la serie de televisión "Lost", que ya salía en la anterior entrega de la saga de Jackson.

"Para Tolkien, el libro tal como se publicó no contaba toda la historia", dice la productora, que asegura que se inspiró en las notas dejadas por el autor para sus aportaciones.

Rodada en Nueva Zelanda, la película ofrece dos horas y 24 minutos de acción casi sin pausa, con efectos especiales de alto vuelo, y se inicia con el ataque a un pueblo del dragón Smaug.

Esta escena es una oportunidad para que Benedict Cumberbatch, uno de los actores británicos del momento, se libre a un ejercicio al que está poco acostumbrado porque encarna... al dragón. Además de dar voz al monstruo, equiparon al actor con sensores para dotar al dragón de gestos más realistas.

La película sale apropiadamente justo antes de las fiestas de Navidad y promete dominar las taquillas, como hicieron las dos entregas anteriores, con 2.000 millones de dólares recaudados en las salas.

Suficiente para amortizar el coste excepcional de la trilogía que, según The Guardian, es la más cara de la historia y costó 730 millones de dólares.

Para Peter Jackson, que ha pasado 16 años para filmar y producir seis películas basadas en la obra de Tolkien, este es posiblemente el final de una aventura.

"La idea de rodar un drama, con gente en una casa, me parece especialmente atractiva en este momento", bromeó recientemente.


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