Brasileña seleccionada para Cannes por su ópera prima dice sentirse "cruda"

La directora brasileña Alice Furtado, cuya ópera prima fue seleccionada para competir este mes en la Quincena de Realizadores de Cannes, siente que, a sus 31 años, aún está "cruda" para disputar esta sección paralela del prestigioso festival francés, pese a considerarlo la oportunidad de su vida.

"No sé (qué pensar). Ocurrió y tiene un lado que para mí es un poco asustador porque a veces me siento muy cruda para eso que está ocurriendo, que es una cosa enorme. Pero, al mismo tiempo, es increíble. Es la mejor forma de comenzar", afirmó la joven cineasta en una entrevista a Efe en Río de Janeiro, su ciudad natal.

Su primer largometraje, "Sem seu sangue" (Sin tu sangre), fue uno de los 24 escogidos para la 51 edición de la Quincena de Realizadores, que se celebrará entre el 15 y el 25 de mayo, y competirá con películas de directores ya conocidos como el filipino Lav Díaz, el francés Bertrand Bonello o el japonés Takashi Miike.

"Fue muy difícil darme cuenta de todo lo que puede ocurrir a partir de ahora. Creo que la ficha todavía no me cayó totalmente, pero es increíble", aseguró la directora formada en cine por la Universidad Federal Fluminense y que hasta el momento tan sólo contaba con dos cortometrajes en su currículo.

Pese a tratarse de la brasileña más joven en ser seleccionada para Cannes, Furtado ya tiene experiencia en el festival, ya que su primer cortometraje, "Duelo antes da noite" (Duelo antes de la noche), que produjo con 22 años, fue escogido en 2010 para la muestra competitiva La Cinéfondation (para directores en formación).

"Era un ambiente más acogedor, en donde cuidan a los realizadores porque todos son muy jóvenes, todos están pasando por eso por primera vez, entonces es algo menos profesional", contó.

"En cambio, ahora, no sé (que esperar). Quiero vivir este momento con todo el equipo. Creo que va a ser algo súper emocionante. No tengo cómo tener una dimensión porque es una sala para 825 personas en un sitio en el que el cine está en primer lugar", agregó.

La directora, que en 2012 hizo una residencia en Le Fresnoy (Studio National des Arts Contemporains de Francia), donde dirigió "La grenouille et Dieu" (La rana y Dios), mejor cortometraje en el Festival Pancevo 2014, admitió que teme que sentirá escalofríos por su timidez, que dejó patente en la entrevista.

"Este es mi primer largometraje, también el primero de ficción de mi productora, y para los coproductores franceses también se trata de uno de sus primeros largometrajes. Entonces todos somos marineros de primer viaje", subrayó.

"Sem seu sangue", una coproducción de Brasil, Francia y Holanda que los seleccionadores de Cannes definieron como una exploración en torno al "deseo femenino y el duelo amoroso", cuenta la historia de una adolescente introspectiva que se apasiona por un joven hemofílico y problemático.

"La idea es traer esa cosa de la intensidad del amor joven y cómo el luto amoroso puede ser una experiencia devastadora en su momento, pero también que el deseo, cuando es vivido intensamente, puede traer cosas extraordinarias", explicó.

"Tengo muchas dudas (sobre la receptividad) porque siempre que le cuento la historia de la película a las personas, todo el mundo me dice que es una cosa loca y me preguntan de dónde surgió. Y realmente fue una costura, cosas que fui pensando y uniendo (...), es algo muy personal", afirmó.

Furtado considera que la selección de cuatro filmes brasileños para Cannes este año (Bacurau y O Traidor disputarán la competición oficial, y A Vida Invisível de Eurídice Gusmão estará en Un Certain Regard), refleja el buen momento actual del cine de autor en Brasil.

"Vivimos un período muy bueno para el cine independiente, para los directores debutantes. Tuvimos una línea de (financiación de la agencia estatal) Ancine dirigida a películas con propuestas de lenguaje innovador, de relevancia artística y eso tuvo muchos frutos interesantes, y aún estamos viendo los resultados de esa política", sostuvo.

Sin embargo, reconoció que la extinción de esa línea de financiación, llevada a cabo por el Gobierno del presidente Jair Bolsonaro, amenaza no sólo el buen momento sino toda la industria del cine en Brasil.

"En este momento estamos con muchas preguntas sin respuesta. No tengo cómo prever mucho el futuro, pero temo que hayamos perdido en este momento ese lugar del cine de autor, de las personas que están debutando. Tengo realmente miedo", concluyó.

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