Cruz y Javier Bardem comparten la gala de los Goya

MADRID (AP). Penélope Cruz brilló la noche del domingo en el clásico desfile de las estrellas previo a la entrega anual de los Premios Goya del cine español, a la cual llegó sola y posteriormente se sentó junto al actor español Javier Bardem.

Mucho se ha especulado sobre la presunta relación sentimental de las dos estrellas españolas, que nunca han confirmado. Curiosamente, ambos eligieron el día de San Valentín para dejarse ver juntos en público.

Los rigores del invierno aconsejaron situar la alfombra verde, en este caso por cuestiones de patrocinio, en el interior del Palacio de Congresos de Madrid, donde tuvo lugar la ceremonia de la 24ta edición de los Goya. Sólo algunos valientes, pocos debido al frío, se congregaron en el exterior del auditorio para ver de cerca a sus actores favoritos.

Cruz, con un espectacular vestido claro de Versace, se mostró muy ilusionada por su candidatura al Oscar como mejor actriz protagonista gracias a su interpretación en el musical "Nine".

"No me lo esperaba", reconoció Cruz, quien el año pasado se llevó tanto el Goya como el Oscar a la mejor actriz de reparto por "Vicky Cristina Barcelona".

Al igual que la famosa actriz española, la mayoría de las candidatas a los Goya o invitadas a la gala eligieron vestido largo, con preferencia por el color oscuro. Los hombres apostaron por el clásico traje oscuro o el frac.

Goya Toledo, con un largo vestigo negro del diseñador libanés Eli Saab, deseó toda la suerte del mundo a Cruz, amiga y compañera suya.

"Estoy muy emocionada por ella", confesó.

Otro vestido largo y negro, de Nina Ricci, fue el que lució Maribel Verdú. La actriz española dijo que Hollywood no le seduce, a pesar su participación en "Tetro", de Francis Ford-Coppola.

"Es que a mí Hollywood no me llama la atención. Me siento muy cómoda aquí y en mercados como el de América Latina", explicó.

Uno de los más nerviosos de la velada fue el presidente de la Academia de cine, el director Alex de la Iglesia, que estrenaba cargo vestido con un elegante frac.

"Quiero elevar la moral de este negocio. Es importante que la gente disfrute con nosotros", señaló De la Iglesia al referirse a la crisis económica y la recesión por la que atraviesa España, que también afecta al cine.

Pero además de las presencias, también se notaron las ausencias. Ni la británica Rachel Weisz ni el argentino Ricardo Darín, quien se encuentra actuando en Buenos Aires en una obra de teatro, acudieron a la cita.

El que sí apareció en el último momento, para sorpresa general, fue el director Pedro Almodóvar. El realizador español abandonó la Academia en 2005 por una serie de discrepancias y desde entonces no había acudido a la ceremonia anual de los Goya.

Almodóvar entregó el último premio, el de mejor película, en medio de los aplausos de todos los invitados. No desfiló por la alfombra verde y, como él mismo confesó, estuvo escondido en un hotel hasta consumar la sorpresa.

De vuelta a la alfombra, se pudo ver al actor chileno Benjamín Vicuña, acompañado de su pareja, la modelo argentina Carolina "Pampita" Ardohain, con un vestido estampado de Carolina Herrera.

También aparecieron políticos de varios partidos y hasta dos ministros, la de Cultura, Angeles González-Sinde, y el de Industria, Miguel Sebastián.

E incluso hubo una sorpresa del reino animal. Un perro lució delante de las decenas de cámaras y periodistas acreditados. Se trata de "Pancho", un can que protagoniza un famoso anuncio de televisión de la lotería nacional, que este año se sumó como patrocinador de los Goya.

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