Documental presenta el lado humano de Fidel Castro

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LA HABANA (AP). Jesse Jackson lo llevó a la iglesia por primera vez en 27 años. La leyenda del béisbol Hank Aaron le pidió pelotas autografiadas. Gabriel García Márquez metió ingredientes de contrabando al país para que él pudiera preparar baklava y le dio un ejemplar de "Drácula" que lo mantuvo leyendo toda la noche.

Los principales simpatizantes de Fidel Castro hablan de sus experiencias con el hombre que gobernó Cuba por 49 años en un documental de la estadounidense Estela Bravo titulado "Anécdotas sobre Fidel".

"Uno realmente ve a Fidel el hombre, un poco más de quién es él", dijo Bravo hoy jueves durante una presentación del filme de 46 minutos en el marco del Festival Internacional del Nuevo Cine en La Habana.

Residente cubana por años, Bravo realizó el documental "Fidel: The Untold Story" en el 2001. Para ello, entrevistó a estrellas de Hollywood y escritores y líderes políticos estadounidenses que habían conocido a Castro, así como a líderes del gobierno y del ejército cubano y personas que le conocieron de niño.

Bravo usó el material que le sobró de esas entrevistas realizadas entre 1996 y 2000 para producir esta película.

Jackson estuvo en Cuba en 1994. Ambos visitaron una escuela para que Castro pudiera ver el sistema educativo de la isla y Jackson le preguntó si le retornaría el favor acompañándolo a un servicio en una iglesia cubana.

"Dijo, 'No he ido a la iglesia en 27 años'", cuenta Jackson, recordando las caras de sorpresa de los curas cubanos cuando los dos se aparecieron al día siguiente.

García Márquez, un confidente de Castro y frecuente visitante aún después de la crisis de salud que el mandatario sufrió en 2006 y que lo obligó a desaparecer de la luz pública y cederle la presidencia a su hermano Raúl, relata que Castro se quejaba de que no tenía tiempo de leer nada que no fueran informes del gobierno.

En una subsecuente visita, el escritor colombiano decidió traerle a su amigo lo que llamó "bestsellers", el primero de los cuales fue "Drácula" de Bram Stoker. Al día siguiente, Castro tenía cara de sueño y dijo que el libro no lo había dejado dormir.

El filme incluye imágenes de una visita a Cuba de Aaron, quien le pregunta a Castro si era mejor en béisbol o baloncesto cuando muchacho. Castro le responde que lo suyo era el baloncesto y agrega, "Al menos pensaba que era bueno".

Aaron entonces dice en una entrevista con Bravo que todavía conserva cuatro pelotas que Castro le autografió.

"Una vez en la vida uno puede conseguir que alguien como el presidente Fidel Castro le firme una pelota de béisbol", dice.

Un pequeño grupo de cubanos se alinearon frente a un desvencijado teatro habanero de los años 50 para la proyección, aunque la mayoría de los asistentes fueron funcionarios del Ministerio del Interior y personalidades que incluyeron a Alberto Granados, un argentino que acompañó a Ernesto "Che" Guevara en la gira sudamericana de los años 50 que inspiró la película "Diarios de motocicleta".

Bravo dijo que se sintió obligada a hacer el documental ahora, pues el aire húmedo y salado de La Habana estaba destruyendo su material grabado. En el mismo, la afamada novelista estadounidense y frecuente visitante de la isla Alice Walker dice que Castro "mantiene su mente de niño y eso es muy maravilloso".

Castro le dijo a la militante radical Angela Davis, quien se hizo famosa en los años 60, que se ponía nervioso antes de dar sus discursos interminables, algo que ella dice la ha ayudado a superar desde entonces el miedo escénico.

"Es un gran astro", dice el fallecido cineasta y actor Sydney Pollack. "Sea un villano o no, sigue siendo una estrella".

La comida también protagoniza la película de Bravo, en la que cubanos y visitantes hablan de la pasión de Castro por los buenos platos y su autoritaria presencia en la cocina.

García Márquez relata cómo su esposa metió de "contrabando" carnes y otros ingredientes de importación prohibida a Cuba para que Castro pudiera hacer baklava en una isla plagada por la escasez de alimentos.

El cantante estadounidense y defensor de los derechos civiles Harry Belafonte, quien visitó Cuba por última vez en septiembre, habla de traerle a Castro un gran bloque de queso, obsequio que causó controversia porque agentes de seguridad no se aseguraron de que no estuviera envenenado.

"Cogió un trozo pequeño", relata Belafonte. "Y entonces comió más y más".

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