Entrevista AP: Todavía queda algún tabú para Almodóvar

NUEVA YORK (AP). Sexo. Drogas. Prostitución. Pedofilia. Violación. Pedro Almodóvar ha logrado trasladar a la gran pantalla temas tan delicados como estos con gracia y humor.

Pero el laureado maestro del cine español _que para arrancar lo mejor de sus actores ha llegado incluso a practicar sexo oral en el plató, según él mismo ha dicho_, todavía conserva algo de pudor.

"Hay algún tema como _y quiero decir en serio y a fondo_ el sadomasoquismo, que a mí me estremece mucho", reveló el cineasta manchego a la AP.

"Estaba escribiendo una película ... y no podía recurrir al estereotipo. Empecé a documentarme y según empecé a documentarme me pareció tan escalofriante la documentación que quité el personaje, lo quité de la historia porque no era capaz ... ¡Es como tener fobias!"

En una entrevista reciente en Manhattan, donde pasó un par de semanas para cerrar con "Los abrazos rotos" el Festival de Cine de Nueva York y dictar una conferencia en el Lincoln Center, Almodóvar se dijo muy contento con el resultado de su más reciente película, nuevamente protagonizada por Penélope Cruz y que se estrena el viernes en Estados Unidos.

La cinta, una combinación de film noir, drama y comedia alocada, sigue a Lena (Cruz), una actriz amada por el guionista Harry Caine (Lluís Homar) y obsesivamente deseada por el poderoso empresario Ernesto Martel (José Luis Gómez), en una historia dominada por la fatalidad, los celos, el abuso de poder, la traición y un complejo de culpa.

Se trata del 17mo largometraje en la filmografía del exitoso realizador, quien confiesa que no todo lo que ha hecho lo ha dejado contento.

"Quiero decir, todas las películas que he hecho las reconozco como mías, no hay ningún elemento externo que haya influido ni para bien ni para mal; yo soy el responsable de ellas. Hay algunas que me gustan, hay algunas que no me gustan, hay algunas que me gustan más o menos que otras. Pero lo que sí, y eso sí pasa en todas ... Hay alguna secuencia de la que estoy muy orgulloso. Y me tengo que conformar con eso".

Almodóvar dice que una vez terminada una película no vuelve a verla, a menos que la agarre por casualidad cambiando canales por televisión o tenga que prepararse para dar una charla específica sobre alguna de ellas.

El ganador del Oscar al mejor guión original por "Hable con ella" (2002), cuyas cintas le han dado la vuelta al mundo y generado gran expectativa, atribuye su éxito a que sus películas "son muy entretenidas".

"Incluso entretienen a gente de ideologías completamente opuestas, de edades muy variadas, porque yo encuentro fans desde chicos de 12 años hasta sus abuelas de 80. Entonces yo creo que eso, que son amenas. Porque es importante también que el cine no olvide que está hecho para entretener. Esa es la clave. Después, bueno, hay miles de cosas en las que el espectador puede proyectarse, supongo".

Nacido en el pequeño pueblo manchego de Calzada de Calatrava, Almodóvar habló con entusiasmo de las primeras películas que vio de niño.

"¡Hombre! Yo creo que la primera película que vi era una película española que se llamaba algo así como 'Gloria Mairena' muy popular en España, que pertenece a lo que llamamos cine folklórico y que era con Juanita Reina, una diva de la copla española", dice con una media sonrisa en la boca y una sonrisa completa en los ojos, el cabello canoso alborotado y una barba de dos días.

"(Pero) yo de las películas que más recuerdo tenía como 10 años y fui a verla con mi hermano (Agustín), nos dejó entrar el portero. Creo que fue 'El manantial de la doncella' (1960) de (Ingmar) Bergman, que era una película fortísima sobre una violación, ¡y sí que nos quedamos petrificados!", dijo entre risas. "Pero yo creo que me empezó a gustar ya Bergman en esa película".

También recordó haber visto mucho cine mexicano que luego se enteró pertenecía a la llamada época de las rumberas, con la cubana Ninón Sevilla.

"Eran grandes dramones que transcurrían en México en el DF y que muchas veces trataban de chicas que venían de la provincia, trataban de triunfar, acababan prostituyéndose, convirtiéndose en grandes cantantes. El cine ese de la época de las rumberas con Ninón Sevilla en concreto nos gustaba mucho. Y también el cine de género: aunque te parezca mentira veíamos muchas películas de El Santo, El Enmascarado. Éramos unos chicos y mi hermano y yo seguimos recordándolas".

Antes de si quiera imaginar que existía una profesión de cineasta _ "Había nacido en el lugar menos adecuado. ¡Era como querer ser marciano!" _, Almodóvar descubrió una pasión por la narración de historias que en su mayoría se inspiraban en las películas que había visto.

"Me recuerdo desde los ocho años contándole historias a mis hermanas ... Me gustaban tanto (las películas que veía) que en mi cabeza las iba transformando, me daban pie a historias paralelas ... Y ellas se acuerdan perfectamente de las historias que les contaba".

Inicialmente su vocación fue la de convertirse en un gran novelista. Sin embargo, acepta que tiene la capacidad de inventarse historias y escribirlas en función de llevarlas al cine, mas no tanto talento para novelista.

Ya en su adolescencia, cuando empezó a ver películas estadounidenses de los años 50, "Las minas del rey Salomón", "Mogambo" o "Esplendor en la hierba" le hablaron de otras realidades y Almodóvar dice que de algún modo se sintió muy cercano a todo aquello.

"Yo quería pertenecer a ese sueño", expresó el cineasta, quien no tuvo idea de cómo se hacían las películas hasta que a los 16 ó 17 años supo que "no las hacían los actores ... sino que detrás había un director y alguien que las escribía".

"En ese momento pensé que yo quería ocupar ese lugar".

Su primera cámara, una Súper 8, se la compró en Madrid a los 22 años con el primer sueldo de su trabajo en una compañía telefónica como administrativo. Sin la más mínima experiencia, se lanzó a rodar cortometrajes de la mano de musas como Carmen Maura que con el tiempo comenzaron a exhibirse con éxito en el 'underground' capitalino.

Unos cinco años después, en 1979, filmaba en 16 mm "Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón", su ópera prima con Maura, Olvido Gara, Eva Siva y Cecilia Roth y la primera de una serie de dramas, comedias o tragicomedias que en su mayoría se enfocan en la mujer y en las que se puede percibir una influencia de los melodramas clásicos de Hollywood.

"El gran melodrama de los años 40 y 50, de Douglas Sirk por ejemplo, 'Invitación a la vida', las que hizo con Lana Turner, 'All That Heaven Allows', con Jane Wyman y Rock Hudson, todas esas películas de Douglas Sirk a mí me gustaban mucho y por ejemplo es una influencia en 'Tacones lejanos'", indicó el realizador.

"También lo que en Hollywood se llamaban 'Woman Pictures', que también pertenecen al género melodramático: las películas de Joan Crawford, las películas de Bette Davis ... (hoy) no existen exactamente, donde la protagonista es una mujer y todo está alrededor de ella. A mí me sigue pareciendo muy interesante ... Me gustan y me han marcado, y he seguido con esa tradición", continuó. "Y la 'Screwball Comedy', una comedia loca y delirante de los años 30, 40, 50 ... que también me ha marcado mucho y 'Mujeres al borde' pertenece un poco a ese género".

Si hubiese podido dirigir cualquier película del año en que nació (1949) para atrás, ¿cuál escogería?

"No sé de qué año es 'All About Eve' (1950), pero por ejemplo hubiera dirigido, que es del 39, 'Lo que el viento se llevó'. ¡Me hubiera encantao! Lo que pasa es que no creo que lo hubiera hecho tan bien como todos los directores que intervinieron, que fueron un montón", dice con una amplia sonrisa.

Su próximo proyecto podría ser "La piel que habito", una adaptación de la novela "Mygale" del recientemente fallecido escritor francés Thierry Jonquet, cuyo guión ya tiene listo y que lo reuniría nuevamente con Penélope Cruz.

Pero el hacedor de estrellas como ésta, quien también lanzó a la fama a actores como Maura, Antonio Banderas, Victoria Abril y Roth, guarda un sueño que podría complacer aún más a sus fervientes seguidores.

"La verdad es que me gustaría trabajar con los que mejor me ha ido, con los que más me han marcado, con Victoria Abril, con Marissa Paredes, con Cecilia Roth, con Lluís Homar, con Antonio (Banderas). Incluso me gustaría poder reunirlos a todos. Pero bueno, a veces no decido yo. Todo depende de la historia que salga".

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