Gabourey Sidibe se formó como actriz trabajando en línea erótica

La actriz Gabourey Sidibe nunca ha puesto un pie en una de las prestigiosas escuelas de arte donde se han formado muchos de sus compañeros, ni falta que le ha hecho. En su caso, le bastó con trabajar durante tres años en una línea erótica -primero como telefonista y más tarde como recepcionista- para adentrarse en los misterios de la psique humana y prepararse de cara a su papel protagonista en la aclamada película 'Precious', con el que saltó a la fama y consiguió una nominación al Óscar.

"Fui teleoperadora de una línea erótica de los 21 a los 24 años. Es pura improvisación. Realmente lo que estaba haciendo, sin ser consciente, era prepararme para 'Precious'. Ahora que lo pienso, es casi ridículo. Eso fue mi escuela de interpretación. Eso fue mi Juilliard particular", confiesa la intérprete al portal de noticias 'Entertainment Tonight', para defender justo después su antiguo empleo y restar importancia al aspecto más morboso del mismo.

"Se creó mucho jaleo alrededor de todo ello. Pero yo busqué ese trabajo. No era una chica inocente, que acabó ahí metida sin buscarlo. Yo quería trabajar en la línea erótica", aclara. Al igual que no siente ningún tipo de vergüenza al explicar en que consistía su curiosa ocupación previa, la intérprete -que ahora forma parte del reparto de la exitosa serie 'Empire'- tampoco tiene reparo en hablar de sus propias experiencias sexuales para reconocer que atravesó una "fase promiscua" tras perder la virginidad a los 20 años.

"Lo llamo la fase de zo**. Creo que todos pasamos por una fase promiscua... Simplemente estaba por ahí, saliendo con mucha gente", ha recordado sobre sus años de libertad sexual. Gabourey Sidibe acaba de publicar sus memorias bajo el título 'This is Just My Face, Try Not to Stare' -que se podría traducir como 'Esta es mi cara, intenta no quedarte mirando'-, y en ellas también se pronuncia sobre la operación de reducción de estómago a la que tuvo que someterse el año pasado después de que le diagnosticaran diabetes tipo 2 y cómo desde entonces ha comenzado a cuidarse mucho más.

"¡Estoy feliz! No estoy muerta. Además, estoy muy contenta con cómo lo hice, no se lo conté a mucha gente. Mi cuerpo es mío. La única opinión que me importaba era la mía. Y así sigo pensando. Estoy trabajando en mí misma. No hay un final aquí, siempre estoy caminando hacia delante", ha relatado sobre su paso por quirófano.

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