Gwyneth Paltrow retoma su carrera con "Iron Man"

NUEVA YORK (AP). Cuando Gwyneth Paltrow se lanzó a promover la película "Iron Man" los rumores no giraron en torno al regreso de la ganadora de un Oscar a la gran pantalla tras una pausa prolongada, o en la selección de una actriz seria como secretaria de un superhéroe. La atención estuvo en sus zapatos.

El público y los medios tomaron los altísimos tacones de aguja de Paltrow, su cabello rizado hasta los hombros y sus minifaldas como una señal de que dejaba los pantalones de entrenamiento de mamá y estaba lista para reclamar su trono en el panteón de la celebridad.

"En Inglaterra dedicaron páginas de periódicos a mis variados calzados", dijo la estrella de Hollywood. "Creo que existe cierta emoción porque regreso en tacones altos y, tú sabes, porque sea glamorosa".

La actriz expresó esto encaramada sobre otro par de tacos matadores y sin mostrar sorpresa de que su cambio de ropa desencadene una pequeña tempestad de rumores sobre su vida.

Paltrow tiene lo que pudiera llamarse una relación conflictiva con Hollywood. Aun cuando no está trabajando, es perseguida por paparazzi y criticada por su modo de vestir, su papel de madre y su matrimonio con Chris Martin, líder del famoso grupo de rock Coldplay.

Dicha unión es una que intenta mantener en privado. Califica de "divertidísimos" los chismes sobre la pareja, avivados por sus atrevidos atuendos y el rechazo de pareja de pasearse por las alfombras rojas.

Y aunque la fascinación por su vida personal ha resultado frustrante, implica que no perdió lustre los pocos años que pasó enfocada en su hija Apple, de 4 años, y su hijo Moses, de 2.

"Hubo algunos días en los que pensé, después que tuve a mi hijo y no podía adelgazar y andaba en pantalones de entrenamiento y estaba deprimida... '¿Seré capaz de volver algún día? ¿Y ellos, me recibirán?'", confesó.

Y la depresión posparto que dijo haber experimentado tras el nacimiento de su hijo exacerbó esos sentimientos.

Unos años antes Paltrow dejó la Meca del cine tras la muerte de su padre, el director Bruce Paltrow, con la sensación de que ya había realizado todas las metas que se había trazado.

Alcanzó el estrellato en aclamadas películas, ganó un premio de la Academia por "Shakespeare enamorado" (Shakespeare in Love) y fue la chica de moda en los brazos de sus ex novios Brad Pitt y Ben Affleck.

Era el momento de dedicarse a su familia.

"(Los niños) cambian tan rápido y la idea de que alguien más esté ahí cuando hacen sus primeras cosas simplemente me mata", expresa.

Pero los años en Hollywood pasan como años de perro: tres fuera del candelero pueden parecer una década y entorpecer la carrera de una gran estrella.

"Creo que especialmente en mi entorno la gente quedó desconcertada por el hecho de que estuve dispuesta a dejarlo todo".

Y sus hijos sólo la conocen como mamá: "Nunca me han visto en pantalla ni nada. No tienen idea (de lo que hago)".

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