Impactantes urbes de González Iñárritu, Kitano y Trapero

CANNES (AFP). El mexicano Alejandro González Iñárritu, el japonés Takeshi Kitano, el argentino Pablo Trapero ofrecieron este lunes imágenes impactantes de grandes urbes, Barcelona, Tokio, Buenos Aires, en la sección oficial del Festival de Cannes, a las que México DF se sumó en la Quincena de Realizadores.

Alejandro González Iñárritu desveló por fin su esperada "Biutiful", una nueva reflexión en torno a la muerte sólidamente sustentada en el virtuosismo del cineasta y la magistral interpretación de Javier Bardem, secundado por la argentina Maricel Alvarez y el español Eduard Fernández.

Filmada con lujo de matices por Rodrigo Prieto, Barcelona se muestra como una urbe multicolor donde el universo marginal del protagonista tiene puntos comunes con el DF de "Amores perros". Conviven allí culturas e idiomas, el castellano con el catalán, el senegalés con el habla argentina.

A años luz de la ligera visita turística de Woody Allen en "Vicky Cristina Barcelona", el cineasta mexicano y su cómplice Prieto escenifican la violencia que puede encerrar la capital catalana -escalofriante, la carga policial contra los vendedor ambulantes-, exploran universos como la droga, la emigración africana o los talleres clandestinos chinos. También vistas generales de gran belleza.

La expectación generada por el mexicano oscureció un tanto la presencia del actor y director japonés Takeshi Kitano. "Ultraje", su nuevo capítulo de guerras entre "yakuzas", clanes mafiosos que rivalizan en la abigarrada ciudad de Tokio por alcanzar el poder y para ello todo vale.

La nueva película de Kitano contiene un repertorio bastante exhaustivo de golpes, tiros, miembros cercenados y otras barbaridades a cada cual más imaginativa y cruel, mostradas como fría ilustración de la corrupción imperante.

Esta 15ª película de Kitano se queda corta al lado de "Biutiful" y de la también contundente visión de Buenos Aires en "Carancho", presentada por el argentino Pablo Trapero en la sección Una Cierta Mirada.

Trapero revela con cruda contundencia, por primera vez en el cine, los sórdidos negocios que se hacen con los trágicos accidentes de tránsito que dejan todos los años más de 8,000 muertos y 120,000 heridos en Argentina.

Las víctimas de estas tragedias necesitan dinero para hacer frente a gastos médicos y de abogados, lo que constituye un codiciado mercado para los "caranchos", los buitres que rondan los accidentes buscando representar a las víctimas para embolsarse el principal tajado de la indemnización.

La película es también una historia de amor entre uno de esos "caranchos" y una joven médica de vive las noches de Buenos Aires yendo en ambulancia de accidente en accidente.

Al lado del reconocido Ricardo Darín, Martina Gusmán, se sigue afirmando como una gran actriz en la que es únicamente su tercera prestación después de "Nacido y criado" y "Leonera".

Trapero ha demostrado sobradamente que no le tiembla el pulso a la hora de rodar escenas tremendas (Nacido y criado) y que le va mucho el contexto urbano (El bonaerense).

"Carancho", película que se pronosticaba en las quinielas para la competición del festival, es una nueva prueba, con espeluznantes filmaciones de choques, violentas palizas, heridas cosidas o piernas quebradas.

Lejos del mundanal ruido, la visión que recoge Michael Rowe de la capital mexicana en "Año bisiesto" está marcada por la soledad, concretamente de una mujer joven y sola en esta urbe de 20 millones de habitantes.

Esta periodista modesta practica con regularidad el sexo con desconocidos con la pretensión de encontrar compañía hasta que la irrupción de un compañero de juegos le permite llevar hasta el final un ritual progresivo marcado por las casillas del calendario de pared y la foto de su padre fallecido.

Sexo sin erotismo, cada vez más extremo, filmado sin falsos pudores ni artificios hasta el final de la misteriosa lógica que sigue la protagonista cuando va tachando días en el calendario junto a la foto de padre fallecido.

"Año bisiesto" está protagonizada por un dúo soberbio, Mónica del Carmen, valiente y estupenda actriz que debutó en "Babel", y Gustavo Sánchez Parra, el "malo" de "Amores perros", opera prima que estrenaba hace ahora diez años en Cannes un tal Alejandro González Iñárritu, el mismo que presentó "Biutiful" este lunes.

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