Jennifer Lawrence habla de las escenas de desnudo en su última película

La última película de Jennifer Lawrence, 'Red Sparrow', en la que da vida a una bailarina rusa que es reclutada por una organización de espías, le ha ofrecido la oportunidad de explorar una nueva faceta interpretativa. Hasta ahora la antigua protagonista de 'Los juegos del hambre' había evitado los proyectos que implicaran escenas de sexo o desnudos explícitos, especialmente después de que en 2014 se convirtiera en una de las víctimas del hackeo masivo de cuentas de iCloud en Hollywood, que acabó con fotografías íntimas de muchas celebridades como ella siendo compartidas en foros como 4Chan.

Tras aquella violación de su intimidad, la estrella decidió que no aceptaría ningún personaje o historia con una marcada naturaleza sexual, pero cuando le presentaron el guion de 'Red Sparrow' no pudo evitar cambiar de opinión.Y para su sorpresa, la escenas sin ropa que protagoniza a lo largo de la trama -y que ya se pueden intuir en el tráiler del filme- resultaron mucho menos desagradables de grabar de lo que esperaba.

"Hay una en concreto en la película en la que tu peor pesadilla del instituto se vuelve realidad y te encuentras desnuda delante de toda una clase llena de gente. Eso se convirtió en una realidad para mí, pero lo cierto es que no estuvo tan mal", reconoce la intérprete en conversación con el portal 'Entertainment Tonight'.

"Consiguieron que me sintiera tan cómoda que, llegado un punto, creo que fui yo la que empezó a hacer que todos se sintieran muy incómodos porque cuando parábamos de rodar decía: 'No necesito ponerme una bata, tengo calor... y quiero comer'. Y acabé consiguiendo que todos los demás desearan que me tapase", recuerda haciendo gala de su sentido del humor habitual.

Para la actriz resultaba mucho más aterradora la perspectiva de poner un acento ruso en inglés o fingir que bailaba que la de quitarse la ropa frente al resto del equipo. Con el objetivo de dotar a su interpretación de la mayor credibilidad posible, Jennifer se sometió a un duro entrenamiento de cuatro meses que, sin embargo, no consiguió acabar con su falta de coordinación natural.

"La idea de que yo pudiera aprender a bailar, incluso después de cuatro meses intentándolo, resultaba ridícula. A ver, puedo mover los brazos un poco, pero no puedo haber un pointe ni nada parecido. Pero me sirvió para estudiar al personaje y descubrir la disciplina que requiere el ballet", explica Jennifer, que a diferencia de otras artistas, ella no tiene ningún reparo en reconocer que se utilizaron distintos dobles -cuyo trabajo aplaude- para las escenas de ballet a lo largo de la cinta

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