Julia Roberts se niega a ejercer de "madre aburrida" en la gran pantalla

La oscarizada Julia Roberts no recuerda exactamente cuando dejó de ser oficialmente la 'novia de América' -un apelativo que recibió en la década de los noventa por su protagonismo casi absoluto en el género de la comedia romántica- y empezó a recibir papeles más maduros que, especialmente en los últimos tiempos, le han reservado casi de forma exclusiva el personaje de madre coraje, carismática y entregada.

En cualquier caso, y como ha explicado ella misma a su paso por el programa de la televisión británica 'Lorraine', a la estrella de Hollywood no le molesta lo más mínimo ocupar este tipo de roles una vez atravesada la barrera de los cincuenta años, ya que considera que le ofrecen una oportunidad de oro para reivindicar la relevancia y el interés de las historias protagonizadas por mujeres de una determinada edad.

"La verdad es que no me acuerdo muy bien de cuándo se produjo el punto de inflexión y dejé de recibir papeles de 'chica' para empezar a recibir los de 'madre'. De todas maneras sigo siendo 'cool', no puedo limitarme a interpretar el cliché de madre aburrida y convencional. Las mamás también son divertidas y pueden pasar una noche entretenida con papá. Por eso Dios inventó los niñeros", ha bromeado la artista durante la entrevista.

En lo que a su propia concepción de la maternidad se refiere, la actriz estadounidense ha revelado que sus tres retoños -los mellizos Hazel y Phinnaeus (14), así como Henry (11), fruto de su matrimonio con el director de fotografía Daniel Moder- comenzaron a desarrollar su propio sentido de la autonomía y la responsabilidad individual a una edad temprana, conscientes como son sus padres de los peligros de la dependencia excesiva y, sobre todo, de la sensación de privilegio.

"Teniendo en cuenta el tipo de niñez que yo tuve, he tratado siempre de criar a mis hijos evitándoles algunas de las dificultades que yo atravesé de pequeña y, al mismo tiempo, inculcándoles la importancia de aprender a hacer las cosas más básicas y esenciales por sí mismos, como hacer la cama, poner una lavadora o cocinar algo decente. Estamos hablando de habilidades muy importantes en la vida, las que te permiten recorrer tu propio camino y vivir tus propias experiencias", ha reflexionado.

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