Lucía Puenzo trae "El niño pez" a Tribeca

NUEVA YORK (AP). La cineasta argentina Lucía Puenzo ha agitado el avispero con cada una de sus películas, pero afirma que no lo ha hecho intencionalmente.

"Si uno especula demasiado sobre lo que va a hacer las cosas no salen bien", dijo la realizadora de la multipremiada "XXY" en el Festival de Cine de Tribeca, donde presentaba su segundo largometraje, "El niño pez".

"No puedo imaginarme diciendo, 'voy a hacer esta película para que vayan 100,000 personas a verla'. De hecho eso no pasó con la segunda película. Mucha gente no vería una película como esta, no es muy comercial".

"El niño pez", una adaptación de una novela homónima que Puenzo escribió a los 23 años, es una historia de amor tortuoso entre dos chicas de clases opuestas que sueñan con escapar juntas a Paraguay, pero cuyos planes se frustran cuando una situación inesperada da lugar a un crimen.

Lala (interpretada por la protagonista de "XXY", Inés Efron) es una adolescente adinerada de Buenos Aires que se enamora de la Guayi (Mariela Vitale, mejor conocida como Emme), una empleada doméstica paraguaya de 20 años que trabaja desde niña en su casa.

El título responde a la leyenda de un niño pez que guía a los ahogados hasta el fondo de un lago en Yapoá, Paraguay, donde la Guayi esconde un crimen de su pasado. La leyenda fue inventada por Puenzo, quien acota "podría existir porque las leyendas guaraníes son muy parecidas".

"Para mí es un gran misterio de dónde salió esta historia", expresó el martes la autora de 32 años en una mesa redonda. "El primer capítulo es un cuento corto que fue publicado y después de eso escribí por tres meses sin parar. Conocía ese mundo. Inventé los personajes, pero conocía el mundo en el que se movían estas chicas".

Puenzo, cuya ópera prima "XXY" sigue a una hermafrodita de 15 años que se enamora de un muchacho, considera que hay ciertas edades que son "muy poderosas" y que la adolescencia sin duda es una de ellas. "Me gusta ese periodo, así que sigo volviendo a esa etapa".

El haber tenido a Efron nuevamente de protagonista no era el plan original.

"Estaba segura de que no trabajaría con ella. Pero muchas veces en el cine las cosas pasan al revés. Es una amiga muy cercana y creo que es una actriz muy talentosa, pero tenía mucho miedo de que fuera muy similar haberla tenido en 'XXY' y después aquí", dijo.

Sin embargo, tras ver a 700 candidatas, "finalmente tuve que aceptar que era ella".Tanto "XXY" como "El niño pez" fueron producidas por el padre de Puenzo, el laureado Luis Puenzo ("La historia oficial", Oscar a la mejor película extranjera en 1985), y la hija dice que lo mejor que éste pudo hacer fue "mantenerse a distancia".

"Con 'XXY' fui muy terca en el sentido de que no lo quería cerca de la filmación, porque para mí era muy importante cometer mis propios errores. Y para él fue muy difícil, daba vueltas en su oficina diciendo, 'esta niña va a cometer un grave error' (risas)... Le estoy muy agradecida por eso".

Puenzo literalmente creció en los platós de su papá. Su primera película se rodó en la casa y Lucía, con 6 años, debió ceder su cuarto a un personaje ficticio e irse a dormir a un baño.

"El cine siempre ha sido muy natural para nosotros", dice de su familia (sus tres hermanos dirigen comerciales). "Veía cuánto (mi padre) se divertía haciendo cine. Como niña quería estar en ese mundo".

¿El mejor consejo que su padre le haya dado?

"Que siempre seamos arriesgados", dice Puenzo. "A veces es bueno, a veces es malo. El tuvo grandes éxitos, otros no, pero admiro que hace lo que quiere".

Y la hija, ganadora del Gran Premio de la Crítica de Cannes y un Goya por "XXY", entre otros reconocimientos, parece seguir la misma línea.

"Estoy segura que muchos de los espectadores que ven ('El niño pez') no tienen una mente tan abierta, pero ese no es mi problema", dice Puenzo, quien ve con normalidad temas que para otros podrían resultar tabú, como la homosexualidad y el sexo en la adolescencia.

Y si con "XXY" no esperaba el aluvión de críticas encontradas que recibió alrededor del mundo, con su más reciente filme se llevó otra sorpresa.

"Para mí fue una verdadera sorpresa ver que en países donde se exhibió la película, al menos en Francia, España y Argentina, no era tan provocador el hecho de que eran dos mujeres sino la diferencia de clases sociales".

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