Mickey Rourke encuentra redención en "Iron Man 2"

LOS ANGELES ( AP). Con la musculatura de un atleta y el rostro maltratado por el boxeo, Mickey Rourke luce casi tan intimidante en persona como en " Iron Man 2", en la que interpreta a un villano solitario decidido a destruir al héroe a punta de latigazos electrificados.

Pero cuando el actor de 53 años entra a una suite del Hotel Four Seasons para hablar de la película, trae una cautivadora arma secreta: el más pequeño y tierno cachorro de pomerania. Rourke posa para fotos con el pequeño peludo y luego el perrito, al que llama Mush, se acurruca contento a su lado.

El conocido amor de Rourke por los perros chicos (le agradeció a sus perros cuando ganó el Globo de Oro por " The Wrestler" el año pasado y le dedicó su Premio Spirit a su difunto chihuahua, Loki) insinúa una sensibilidad interior en el hombre que descarriló una promisoria carrera en los 80 con sus arrebatos de ira y sus arrestos.

Pasó años luchando con sus demonios antes de volver a ser aclamado por la crítica con " The Wrestler". Ahora se dispone a recuperar la gloria de Hollywood que disfrutó a principios de su carrera con su estupenda versión de Whiplash en " Iron Man 2".

" No pensé que ocurriría de nuevo", dice Rourke, escondido tras lentes oscuros como para mantener un matiz de distancia en una entrevista por lo demás franca. " Quemé demasiados puentes y me comporté terriblemente y sólo puedo culparme a mí mismo".

No que el personaje haya sido fácil de vender _ para Rourke o los estudios Marvel. El director Jon Favreau dice que él y el astro de "Iron Man" Robert Downey Jr. tuvieron que luchar por convencerlos a ambos.

" Hubo mucha resistencia (hacia Rourke)", dice Favreau. " El estudio no estaba inclinado a contratarlo. Nos tomó una pequeña lucha y Robert tenía muchas esperanzas. Robert fue el tipo al que se opusieron al principio la última vez".

Downey superó sus propios problemas de drogas del pasado para ver su estrella brillar nuevamente con el papel de Tony Stark en la primera película de " Iron Man", un exitazo de taquilla que facturó 318 millones de dólares sólo en Estados Unidos.

El agente de Rourke insistió en que hacer " Iron Man 2" sería una buena movida, pero el actor todavía no estaba convencido.

" No quería interpretar a un villano unidimensional", dijo Rourke. " Les dije que me gustaría que tenga sentido del humor, quería que tuviera un estilo particular, quería interpretarlo con cierto acento. Podía ver a Favreau negando con la cabeza y supe que me estaba arriesgando a que me dijeran adiós, gracias por venir. Pero él recibió con beneplácito las ideas".

Hacer esas sugerencias y luego verlas en pantalla ha renovado el amor de Rourke por la actuación. Le recuerda a sus héroes, como Marlon Brando y Montgomery Clift, y las valientes decisiones que estos tomaron en su época.

" Volver a interesarme lo suficiente para tomar esas decisiones me ha hecho volver a gustar de la actuación", dijo. "Disfruto lo que hago. Ya no le falto el respeto ni lo odio".

La verdad es que siempre le gustó. Boxeador amateur en su adolescencia, Rourke intentó actuar durante una pausa en el cuadrilátero y se convirtió en un devoto instantáneo, estudiando en el Actors Studio en Nueva York.

" Iba todo el día a mi trabajo en la construcción, o lo que sea que tuviera en el momento, y entonces iba al estudio a la medianoche a trabajar por tres o cuatro horas", recordó.

Pronto, estaba actuando bajo la dirección de Steven Spielberg y Francis Ford Coppola, recibiendo elogios por sus papeles en "Diner" y "Barfly". Pero la industria del cine no es como la del boxeo, donde el temperamento de Rourke suele sacarle lo mejor.

" Cuando llegué a Hollywood, me di cuenta de que no todo era actuación", dice. " Ahí me equivoqué ... Con el boxeo, con los deportes, es blanco y negro la mayoría del tiempo ... No es tan gris como la actuación, y eso me provocó un cortocircuito. Ahora comprendo que es algo político ... y al final del día, es un negocio".

Rourke dice que tuvo " problemas de autoridad" con Hollywood. Era difícil trabajar con él. Le gritaba a los jefes de los estudios, a policías, a cualquiera que se le cruzara. Y se sentía con una superioridad moral al respecto. Pronto dejaron de darle trabajo.

" Había perdido mi casa, a mi esposa, mi dinero, mi carrera y mi credibilidad", dice. " Cuando una década pasó sin trabajar, pensé que se había terminado".

Estaba viviendo en " un estado de pena", sabiendo que había despilfarrado la promesa de los primeros años. Recuerda haber entrado a un 7-Eleven en Sunset Boulevard a comprar cigarrillos una noche cuando un hombre en la fila detrás suyo le dijo, " Epa, ¿no eres el tipo que solía actuar en películas? ¿Cómo era que te llamabas?"

" Mencionó tres nombres equivocados", dijo Rourke. " Y recuerdo que todo el camino a casa me sentí tan avergonzado. (Hubiera deseado) tener un botón que me hiciera desaparecer".

En vez, fue a terapia y aprendió a librarse de algunos traumas de la infancia que ocasionaban sus fallas de carácter. Había renunciado a Hollywood cuando un agente de una firma importante le pidió que se reuniera con él y entonces vinieron los papeles en " Domino", " Sin City" y " The Wrestler". Y ahora " Iron Man 2".

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