Mortensen carga gran arma en "Appaloosa"

TORONTO (AP). Viggo Mortensen cumple los códigos de un clásico vaquero en el western "Appaloosa": habla bajito y carga un arma grande y ruidosa.

Como sheriff del lejano oeste, Mortensen lleva una retumbante escopeta calibre ocho en una película que lo reúne con su compañero de "A History of Violence" (Una historia de violencia), Ed Harris, quien dirigió y coescribió "Appaloosa".

Con casi 1,30 metros y 5 kilos, la primera reacción de Mortensen hacia la escopeta fue de repulsión.

"Cuando la cargué por primera vez le dije, 'Ed, ¿realmente necesitas que sea de este calibre?'", relató el actor de 49 años en una entrevista en el Festival Internacional de Cine de Toronto, donde el filme debutó previo a su estreno del viernes.

"No es dócil, no será tan precisa a larga distancia. Le dije, 'no voy a disparar esa cosa desde un caballo, porque para ser realista me voy a caer del caballo'".

Pero después de uno o dos días, Mortensen comenzó a ver la escopeta como una aliada, un recordatorio para los tipos malos de que la ley siempre puede superarlos.

Entonces el actor abogó por un papel más importante para el arma, que hizo correr a perros y caballos la primera vez que disparó al aire libre e hizo vibrar los vidrios de las ventanas y las tablas de los pisos cuando la probó dentro de un bar.

"Le dije (a Harris) 'creo que incluso debería tenerla en sitios cerrados. Aun cuando sea amigable o si estoy comprando frutas o cortándome el cabello, siempre la llevaré conmigo'", indicó Mortensen. "Es una cuestión de intimidación, del mismo modo en que los caballos más grandes que otros caballos lo son. Así que una vez que uno la ve disparar, no necesita recibir otro tiro".

"Viggo maneja de maravilla la utilería, le encanta el detalle, así que esa cosa era su bebé", dijo Harris.

Y Renee Zellweger, coprotagonista de la cinta, declaró que la escopeta y Mortensen se volvieron inseparables.

"La llevaba a todos lados, todo el día, todos los días", dijo la actriz. "Hay una escena que no aparece en la película en la que él saca mi equipaje de la cafetería y tiene que encontrar la manera de abrir la puerta, agarrar las maletas, cerrar la puerta, todo sin soltar el arma".

Adaptada de una novela de Robert B. Parker, "Appaloosa" sigue a dos viejos amigos, Virgil Cole (Harris) y Everett Hitch (Mortensen), representantes itinerantes de la ley que se alistan a limpiar el pueblo de Appaloosa, donde el que manda es un ranchero asesino (Jeremy Irons).

Los esfuerzos de Cole y Hitch se complican con la llegada de la viuda Allie French (Zellweger), quien inicia un caprichoso romance con Cole.

Harris le propuso la historia a Mortensen mientras promovían en Toronto en 2005 "A History of Violence", el primero de una serie de proyectos más pequeños que Mortensen abordó tras completar la trilogía de "El Señor de los Anillos" y la épica "Hidalgo".

"Simplemente disfruté mucho trabajar con él", dijo Harris. "Es un tipo muy decente, un actor maravilloso, muy bien parecido. Pensé que los dos podríamos capturar este tipo de apreciación y amor tácito que comparten estos tipos. Y su sentido del humor. El tiene un extraño sentido del humor que me gusta".

Nominado a un Oscar como mejor actor por "Eastern Promises" (Promesas del este) de 2007, Mortensen trabaja en otras dos películas este año.

"The Road", adaptada de la novela de Cormac McCarthy, en la que interpreta a un hombre que lucha por sobrevivir con su hijo en un lúgubre escenario post-apocalíptico. Y "Good", que también se exhibió en el festival de Toronto, en la que da vida a un novelista, profesor y hombre decente gradualmente atraído a la complicidad nazi de la Alemania de los años 30 y 40.

"Se trata de intentar tomar las decisiones correctas, pero después dejarse llevar un poquito, y otro poquito, y tratar entonces de justificarse", explicó Mortensen.

"Lo mismo sucede en cualquier país, incluso ahora. Estoy seguro de que en los últimos ocho años ha habido gente que dice, 'voté por ese tipo dos veces'. O como un legislador, 'no puedo creer que apoyé esa ley comprometiendo así otra legislación'. Todo va sumando a los cambios y uno termina pensando, 'si hubiera sabido hace ocho años lo que estas pequeñas decisiones provocarían, no las habría tomado'".

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