Niños actores sobreviven a fama de Harry Potter

NUEVA YORK (AP). Cuando se termine de filmar la serie de películas de "Harry Potter", sus tres jóvenes actores --Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint-- habrán encarnado sus personajes más tiempo que el que Sean Connery le dedicó a James Bond o que el que Christopher Reeve hizo de Superman.

Radcliffe, Watson y Grint han pasado la mitad de su vida en el universo creado por la escritora J.K. Rowling. Radcliffe, quien hoy tiene 19 años, tenía 11 cuando se le dio el personaje central de la historia en el 2001. Watson, también de 19 años, tenía diez cuando hizo una prueba para ver si le daban el papel de la inteligente Hermione Granger. Grint, el mayor de los tres, tiene 20 años.

"He hecho el papel de Ron probablemente tanto tiempo como el de Rupert", expresó Grint, quien interpreta a Ron Weasley, el amigo siempre hambriento de Harry y Hermione.

Actores y equipo se están tomando un descanso para publicitar la sexta entrega de la serie, "Harry Potter y el misterio del príncipe", que se estrena el miércoles.

Las primeras críticas de la cinta, la segunda dirigida por David Yates, han sido positivas y tanto Variety como la AP coinciden en que es la mejor película de Potter que se ha hecho. Las cintas se han tornado cada vez más complejas, oscuras y realistas.

Y junto con las películas, también maduran sus protagonistas.

"El príncipe" muestra que Radcliffe, Watson y Grint ya son adultos que no tienen nada que ver con los niños que iniciaron la serie.

A medida que se acerca el final de la aventura, los tres actores parecen haber sobrevivido intactos al traicionero mundo de la fama que llega a temprana edad. Todos parecen tener los pies bien firmes en la tierra y son actores que prometen mucho.

"Ver las primeras películas me resulta algo muy destructivo", dijo Radcliffe. "Es una tortura. Era muy chico. No puedo responder por mi actuación en las dos primeras cintas. Tenía 11 o 12 años. No era como Dakota Fanning, que tenía un talento natural. Fue una actuación infantil".

Actitudes como esa son frecuentes en Radcliffe, quien superó la timidez de su niñez y es hoy un joven inteligente, vital, que disfruta hablando de la música, de todo el mundo que hay detrás de una película y de su pasión por la actuación.

Michael Gambon, el respetado actor que hace de Dumbledore, el director de la escuela Hogwarts, destaca que "ya no es un niño. Se lo ve en la cara".Muchos renombrados actores que participaron en las películas de "Potter" influyeron en la forma de actuar de Radcliffe, y probablemente ninguno haya tenido tanto impacto como Gary Oldman, quien hizo de Sirius Black en varias cintas, incluida la tercera, "Harry Potter y el prisionero de Azkaban", del 2004. Radcliffe dice que fue durante esa filmación que se dio cuenta que le gustaba mucho actuar.

"Algo me pasó cuando tenía 14 años", manifestó. "Empecé a tomarme todo esto más en serio y a pasarla mejor".

Señala que sus padres siempre le insistieron en que "no estaba obligado a seguir haciendo esto". Pero Radcliffe fue ganando confianza y decidió que su gran imaginación era un atributo importante para la actuación.

"De todos modos hubiera terminado involucrado en la industria cinematográfica, tal vez como asistente del director o algo parecido. Solo que las cosas se dieron así", expresó. "Quiero trabajar con el equipo de filmación, no por mi cuenta".

Sus progresos desde entonces han sido evidentes. Comenzó a explorar otras cosas y tuvo apariciones muy divertidas en la serie televisiva de Ricky Gervais "Extras", así como un elogiado desempeño en "Equus", tanto en Londres como en Broadway. En esa obra hizo un desnudo del que se habló mucho.

Yates, quien dirige las dos últimas entregas de Harry Potter, a ser estrenadas en noviembre del 2010 y mediados del 2001, ayudó a madurar a los jóvenes actores.

"Están ganando experiencia fuera de los sets de filmación y aprovechándola en su trabajo", dijo Yates.

Watson ni se acuerda de los primeros pasos.

"Era muy jovencita", afirmó. "Cuesta revivir esos días y preguntarme si esto es lo que quería hacer. Es todo muy nebuloso".

Watson ha hecho algunas otras cosas (prestó su voz a la cinta "The Tale of Despereaux" y actuó en la película de la BBC "Ballet Shoes"), pero dedicó la mayor parte de su tiempo libre al estudio. En el próximo semestre se enroló en la Brown University, según el productor David Heyman.

"Hubiera estallado de no haber tenido la escuela, que me mantuvo los pies en la tierra y me dio perspectiva", declaró.

Dice que seguramente seguirá actuando, pero que la universidad fue un paso obvio.

"Los tres estamos trabajando intensamente desde los diez años", manifestó. "Necesitaba hacer una vida normal por un tiempo, espacio para decidir lo que quiero hacer y quien soy, como le pasa a todos".

Watson se propone estudiar literatura y arte, aunque también le interesa la moda. Hace dos años firmó un contrato con una agencia de modelos.

Grint, a quien el director mexicano Alfonso Cuarón le pronosticó un futuro de estrella, también conserva la humildad, por más que haya usado sus ganancias para comprarse un aerodeslizador. Esa alegría de vivir es una de las características salientes de Grint, quien nunca consideró la actuación como un trabajo.

"Nunca pensé que esto era una carrera", aseguró. "Al principio, creo que no me tomé esto muy en serio. Repetía mis líneas y me las ingeniaba. Con el correr de los años, empiezas a tomarte las cosas más en serio y a seguir a los distintos directores".

Grint ha protagonizado dos películas que todavía no fueron estrenadas, "Cherrybomb", una comedia de adolescentes que transcurre en Belfast, y "Wild Target", con Bill Nighy y Emily Blunt.

Dice que disfruta los papeles "más adultos" y que ya le perdió el miedo a las cámaras.

Heyman, quien está en este proyecto desde el primer momento, dijo que disfruta "viendo salir a la luz su individualidad como actores y como personas. Al mismo tiempo, veo los mismos chicos maravillados, humildes" de los primeros días.

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