Sundance revela destino de Nim, un chimpancé criado como niño

PARK CITY ( AFP). Dos años después de ganar el Oscar por su documental "Man On Wire", el británico James Marsh vuelve a Sundance con " Proyecto Nim", la increíble historia de un chimpancé criado como un niño con la esperanza de que llegara a comunicarse como un humano.

El documental compite en el festival de cine independiente de Sundance que se realiza hasta 30 de enero en Park City, Utah, oeste de Estados Unidos.

Marsh, ya premiado en Sundance en 2008 por "Man On Wire", un documental sobre el francés Philippe Petit, que causó sensación en 1974 al caminar por una cuerda floja entre la torres gemelas del Word Trade Center de Nueva York, se basó esta vez en un experimento científico que "sólo los años 1970 pudieron haber imaginado", como dice uno de los protagonistas de la película.

En 1973, en el estado de Oklahoma, un chimpancé bebé fue arrebatado de los brazos de su madre biológica y confiado a una madre adoptiva humana para que lo criara como un niño. La idea surgió de la mente de Herbert Terrace, un profesor de psicología del comportamiento en la Universidad de Columbia en Nueva York.

La hipótesis era que al criar a un chimpancé como un ser humano, y enseñarle el lenguaje de los signos, el animal podría derribar la barrera de las especies y comunicarse libremente con los humanos.

" La película refleja el clima intelectual de los años 1970, todo el debate sobre la naturaleza y la crianza", dijo Marsh a la AFP. " En esa época, (la importancia) de lo adquirido en la educación de los niños era extremadamente poderoso, por no decir la influencia dominante".

La película alterna imágenes inéditas y testimonios para narrar detalladamente el "progreso" del primate, que llega bastante rápido a conectarse con su "familia", pero también muestra las limitaciones, el fracaso y el fin del experimento, a medida que la naturaleza de Nim toma poco a poco la delantera.

" Lo que más me sorprendió es la profundidad del sentimiento y la convicción que la gente todavía siente", dice el cineasta. " Su conexión emocional con el chimpancé era muy fuerte y la intensidad de las emociones todavía está viva, después de 30 años".

De hecho, las madres adoptivas parece que nunca se recuperaron de la separación de Nim, y llevan como una carga su traslado, en última instancia, a un centro de investigación de los primates, lejos de sus familias.

Cuando es confiado a su primera madre adoptiva, " Nim es un bebé huérfano y desamparado y el vínculo que se establece entre ellos es un vínculo maternal, físico y sensual, que trasciende las especies", explicó Marsh.

Para el cineasta, la historia de Nim es sobre todo la de los humanos que lo rodeaban. " Es una historia de amor la que está en juego, y es eso lo que yo quería trabajar", agregó.

Para él, la perversidad no reside en la estrecha relación que se desarrolla entre los animales y los humanos, sino en el propio experimento. " Creo que es más retorcido meter un chimpancé en un aula, como un niño pequeño, que hacerlo fumar un porro", una de las imágenes más divertidas de la película.

El film es también un ejemplo de una época " cuando se pensaba que se podía descubrir todo, que se podía controlar todo. Pero con un chimpancé, es imposible", señaló.

Marsh admitió sin embargo que "hay un poco de nosotros en un chimpancé, y es bastante aterrador. Nosotros, los humanos, somos una especie capaz de grandes actos de violencia. Nos gusta estar borrachos, tomar drogas... Y a los chimpancés también les encanta eso".

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