Superman, héroe primordial del comic e ícono septuagenario

NUEVA YORK (AFP). Superman, héroe primordial del cómic, paga a los 70 años el precio de una invulnerabilidad que lo aleja del hombre del siglo XXI, aunque para muchos siga siendo el ícono indiscutido de Estados Unidos.

Apareció por primera vez en el número de junio de 1938 de la revista "Action Comics", imaginado por dos adolescentes, Jerry Siegel y Joe Shuster de Cleveland (Ohio), que habían intentado sin éxito publicarlo en años anteriores.

Vuela, es veloz y poderoso, pero no es ni pájaro ni avión: es Superman, un metro noventa, 102 kilos, rizo negro en la frente y ojos azules. Nacido en Kryptón y exiliado desde niño en la Tierra, lucha por la Verdad y la Justicia.

"Es una ficción total, pero es tan completo, tan ideal y tan famoso en todo el mundo -muchos norteamericanos ya conocen sus orígenes a los ocho años de edad- que es una representación de cómo un estadounidense se ve a sí mismo más completa que el propio Tío Sam o el ratón Mickey", comentó Bradley Ricca.

Autor del documental "El Último Hijo" (de Krypton) sobre los orígenes del "Hombre de Acero", Ricca analizó en entrevista con la AFP lo que considera "el símbolo norteamericano moderno esencial".

"Es un inmigrante en un mundo imperfecto, tiene una explicación 'científica' y lucha contra todas las formas de injusticia", agrega. "Es el primer superhéroe de ficción, que reúne todas las características al mismo tiempo".

"Los poderes, la capa, la identidad secreta, el traje colorido, el complicado triángulo amoroso y aspiración de justiciero, todo mezclado en escenas llenas de acción", sintetiza Bradley Ricca.

Peter Coogan, doctorado en la Universidad de Michigan y director del Instituto para el Estudio de Cómics, coincide en que Superman "es el progenitor del género del superhéroe, el que fija estándares".

"Puede decirse, agrega, que todos los superhéroes son imitaciones o que son hijos de Superman", que "desempeña una función simbólica como encarnación de la mitología de Estados Unidos".

"Los superhéroes imponen a los demás sus propias visiones de lo bueno y lo malo, tienen un poder avasallante, sobre todo frente a villanos ordinarios", dijo el experto.

En una tesis presentada el año pasado en la Universidad de Georgia, otro estudioso del género, Aaron Pevey, sostiene sin embargo que Superman perdió popularidad entre los jóvenes, justamente por ser invulnerable.

"Puede que haya logrado ser un héroe moderno, pero fracasó en convertirse en héroe posmoderno", afirma. Según Pevey, eso explica una caída de ventas en años recientes del título editado por DC Comics.

Los adolescentes se inclinan por héroes más oscuros, o al menos ambivalentes, incluso entre clásicos como Batman, el Hombre Araña o Wolverine.

Para actualizar al personaje nacido antes de la II Guerra Mundial, heredero lejano del "superhombre" de Nietzsche, los editores hicieron evolucionar en el tiempo su temperamento.

Bastante agresivo en los 40, en los 50 se le ve más dedicado a cuestiones sentimentales de su alter ego cotidiano, el periodista Clark Kent, del diario Daily Planet, con su colega y futura esposa, Luisa Lane.

En los 60 y 70 se vuelve más complejo y en 1986 DC Comics contrata a John Byrne para que vuelva menos mesiánico y más humano al Hércules moderno. En 1993, Superman muere al enfrentar al monstruo Doomsday.

Pero el "Hombre del Mañana", obviamente, resucita. Ayudado por películas de Hollywood, hasta el día de hoy se siguen publicando nuevas versiones de su eterna confrontación con su némesis, el rico y ambicioso Lex Luthor.

En un país donde sentirse bueno es una obsesión nacional, es probable que Superman siga temiendo la cercanía de la kryptonita pero no tenga que jubilarse a los 70.

Según Bradley Ricca, "Superman ha sobrevivido y sobrevivirá, porque es algo más que un personaje tonto con su traje de ropa interior pegada al cuerpo y su rizo en la frente: es la esperanza, no tanto de que podemos ser rescatados, sino de que podemos ser buenos".

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