"The Hurt Locker" no es como realidad, dicen soldados

NASIRIYA, Irak (AP). Los expertos en la desactivación y la detonación controlada de bombas en Irak dicen que poca gente _incluso dentro de las fuerzas armadas_ sabían cuál era su labor. Ahora todo ha cambiado.

Los expertos de las fuerzas militares estadounidenses en explosivos han ganado fama después de que el drama sobre la guerra en Irak, "The Hurt Locker", conquistó el Oscar a la mejor película en Hollywood.

Pero los soldados deben ahora explicar que no se asemejan al héroe arrogante y adicto a la adrenalina, mostrado por la película.

La historia ficticia, que transcurre en el verano del 2004, versa sobre un escuadrón antibombas del ejército estadounidense, a cuyos miembros les quedan 38 días antes de salir de Bagdad. Bajo una presión enorme, pues un movimiento en falso puede matarlos a ellos y a todas las personas que estén cerca, los miembros del escuadrón quieren que el trabajo concluya ya para volver a casa.

En la historia aparece el sargento William James, un brillante experto en eliminación de bombas o un egocéntrico _o quizás ambas cosas_. El personaje y el guión surgieron de la experiencia del autor, quien observó de cerca a un escuadrón de este tipo en el 2004.

Pero el personaje de James ha dividido opiniones de los expertos en bombas que laboran en Irak junto con la 1ra División Blindada.

"Ese tipo es más como un vaquero aventurero, y ése es exactamente el tipo de persona que no buscamos", dijo el sargento Jeremy Phillips, líder del equipo en la provincia oriental iraquí de Maysan.

Phillips, de 30 años y procedente de Carolina del Norte, consideró que la forma en que la película retrata a un experto en bombas resulta "sumamente exagerada e inapropiada".

Otro soldado, Stephen Dobbins, dice que un carácter tan insolente como el del personaje pondría a todo el equipo en riesgo.

"Los líderes de nuestro equipo no tienen este tipo de complejo de ser invencibles, y si lo tienen, no se les permite operar", dijo Dobbins, de 22 años. "La prioridad del líder del equipo es hacer que éste vuelva a casa sano y salvo".

Pero eso no significa que la película carezca de admiradores entre los expertos antibombas que prestan servicio en Irak.

"Aunque está todo un poco exagerado, yo disfruté la película", dijo el sargento William Adomeit, de 31 años y procedente de Nevada. Andromeit vio la película por primera vez en su base en el poblado meridional iraquí de Nasiriya.

Además del premio a la mejor película "The Hurt Locker" ganó cinco Oscar más, incluyendo el de mejor director para Kathryn Bigelow _la primera mujer en los 82 años de historia de estos galardones que conquista la estatuilla más codiciada por los cineastas.

El título de la película puede significar diferentes cosas _desde una lesión severa en la jerga de los soldados hasta un lugar al que nadie quiere ir o el espacio cerrado e inseguro en que se encuentra un experto antibombas cuando ocurre una detonación.

La mayoría de los técnicos antibombas acusa a la película de tomarse varias libertades en la historia para narrar sucesos que nunca ocurrirían en una zona de guerra, como el hecho de que alguien pueda perseguir en solitario a un fabricante de bombas en un callejón oscuro o que pueda recorrer Bagdad sin escolta de vehículos del ejército.

"Un vehículo que sale solo no es nada realista", dijo Katie Hamm, soldado aerotransportada de 23 años, originaria de Carolina del Norte.

Seis años después de que ocurre la historia narrada por la película, los atentados dinamiteros siguen siendo la principal amenaza para los iraquíes. Los equipos antibombas siguen encontrando almacenes de armas y respondiendo a los ataques con cohetes, pero la naturaleza de su misión ha cambiado drásticamente desde el 2004.

Dado que los militares se preparan para retirar todas las fuerzas de combate del territorio de Irak para septiembre, los equipos antibombas entrenan a los iraquíes a fin de que hagan un trabajo para el que los técnicos estadounidenses suelen prepararse durante años.

Esta nueva tarea lleva a los técnicos estadounidenses en bombas desde el campo hasta las aulas, donde transmiten conocimientos a los iraquíes dispuestos a aceptar este trabajo de alto riesgo.

"Realmente no fuimos entrenados por profesores o consejeros", dijo el sargento Andrew Krueger, de 24 años y proveniente de Colorado. "Esto se aprende en cierto modo sobre la marcha".

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