Victoria Abril recuerda su paso por Cannes sin pantalones

La carismática Victoria Abril no podría estar más entusiasmada ante la llegada de una nueva edición del Festival de Cine de Cannes, ya que en esta ocasión la mítica intérprete se encargará de ejercer de madrina en una sección alternativa del certamen, llamada 'Visions Sociales', que este año rendirá homenaje a la cultura española más vanguardista que ella tan bien representa.

Pero en su primer día en la afamada localidad de la Costa Azul, la versátil intérprete también ha querido rememorar algunos de los momentos más emotivos, así como los "escándalos" más sonados, que ha vivido a lo largo de los más de 30 años de relación que le unen a Cannes y especialmente durante su etapa gloriosa como musa de Pedro Almodóvar.

"La primera vez que vine a Cannes fue en 1978 y después he estado en todas las ocasiones en que Almodóvar presentaba sus películas. También vine una vez a cantar. Cannes se ha llevado prácticamente 30 años de mi vida", explica la reputada artista en conversación con Paris Match, antes de justificar una vez más su decisión de subir la famosa escalinata del festival en 1997 con una combinación de chaqueta, camisa blanca y bombín a la que curiosamente le faltaban los pantalones.

"Yo nunca he tratado de generar escándalos, cuando subí por la escalinata sin pantalones, era porque al asistente se le habían olvidado. Te juro que no tenía otra cosa que ponerme. Era eso o no aparecer en absoluto. Además, tenía 30 años, las piernas bronceadas y me dije: '¿Por qué no?'", explica para quitar hierro a un estilismo que, incluso a día de hoy, sigue siendo recordado como uno de los más icónicos y transgresores del la historia de Cannes.

Una de las razones por las que Victoria se encuentra tan cómoda experimentando libremente con su apariencia en Cannes -no hay que olvidar que hace relativamente poco se presentó en la alfombra roja con un vestido blanco cuya larga cola se enganchaba al paragüas-, reside precisamente en el ambiente transgresor y festivo que suele alejar a Cannes de la corrección política de la escena anglosajona.

"Cannes tiene una personalidad definida, sus propios gustos y su estilo, que también va cambiando. Pero afortunadamente no ha cambiado lo suficiente como para que acabemos siendo como los americanos", bromea en la misma entrevista.Aunque en esta ocasión se le ha encomendado una misión menos proclive a concentrar la atención de la prensa y los flashes de los fotógrafos, la veterana actriz y cantante está encantada de ser la cara visible -gracias a su participación en 'Visions Sociales', de la dimensión más comprometida de un certamen tradicionalmente asociado al glamour y al lujo de las grandes estrellas del celuloide.

"Es como un festival paralelo que apuesta por películas más de autor, un poco underground. Necesitamos cosas como esta, que nos sirven para aprender y para no morir siendo unos idiotas. Soy madrina porque este año se rinde homenaje a la cultura española", manifiesta a la misma publicación, antes de aprovechar la ocasión para lanzar una sutil crítica al gobierno español por las trabas que, a su juicio, pone a la industria cultural de su país.

"El ministro de cultura español dice que la gente no puede permitirse ir al cine, pero el día del espectador, con las entradas a cuatro euros, la cola da tres vueltas al cine. Estamos en un momento difícil, pero todas las crisis son oportunidades para la creatividad. Llevo cuarenta años en ese negocio, hemos vivido muchas crisis y todas las hemos superado. Lo conseguiremos, somos guerreros", defiende Victoria.

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