¿Por qué abandonó Jim Carrey la industria de Hollywood?

Aunque ahora resulta más frecuente verle en diversos actos públicos como consecuencia de su nueva faceta de ídolo del cine independiente y de combativo activista social, hay que recordar que el actor Jim Carrey se mantuvo alejado durante años de la primera línea de la actualidad tras haberse convertido, en la década de los noventa, en uno de los intérpretes de comedia más cotizados y rentables del panorama internacional.

Semejante desaparición de la escena pública, como se ha animado a contar ahora el propio artista, poco tenía que ver con una hipotética mala racha en lo profesional o con la posibilidad de que su estrella se hubiera marchitado para siempre -destacables fueron sus saltos al drama con 'El show de Truman' (1998) o, una década más tarde, 'Te quiero Phillip Morris' (2009)-, sino que se debió, en parte, al hartazgo que sentía ante la dinámica con la que funcionaba la siempre absorbente maquinaria de Hollywood.

"Simplemente estaba harto de permanecer dentro del negocio. No me gustaba lo que estaba pasando, con todas esas corporaciones dominando el sector e imponiéndose en todas las decisiones artísticas. Y creo que también empecé a tener otras inquietudes, me sentía atraído hacia otras vías de explotar la creatividad", ha confesado el artista a The Hollywood Reporter para incidir, a continuación, en la deriva excesivamente comercial que había tomado el sector en esa época.

"Me gustaba tener el control y sentirme libre en todo lo que hacía, en lugar de recibir órdenes de un comité para que moldeara la idea en función de las necesidades de este público o del otro", ha añadido en una entrevista cargada de reflexiones y marcada por una arrolladora sinceridad.Sin embargo, el astro del cine es plenamente consciente de que en la actualidad, especialmente en la era de las redes sociales y del escrutinio constante en la esfera virtual, no le queda otro remedio que contenerse un poco a la hora de expresarse política y culturalmente si no quiere cerrarse demasiadas puertas en el plano laboral.

Por eso, tres de sus amigos se encargan cada día de revisar sus irreverentes publicaciones de Twitter para asegurarse de que no se pasan excesivamente de la raya."Cuando estás en una posición como la mía, creo que es bastante inteligente tener un amortiguador con el que evitar golpes, y yo tengo a mis amigos. Cuando me dio por utilizar Twitter, que fue precisamente cuando encontré algo útil y valioso que decir a través de ello, mi mánager me dijo: 'Estás loco, ni se te ocurra'. Así que trato de hacerlo con algo de moderación", ha bromeado el artista de 56 años, quien ahora se prepara para volver a la televisión con la serie 'Kidding', en la misma conversación.

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