El brasileño Karim Aïnouz le saca la tarjeta roja al patriarcado en Cannes

"A vida invisível de Eurídice Gusmão" tiene varias lecturas, pero todas confluyen en una denuncia del patriarcado con la que el cineasta Karim Aïnouz ha querido homenajear a las mujeres invisibilizadas de su Brasil natal.

Es la historia de dos hermanas, Eurídice (Carol Duarte) y Guida (Julia Stockler), en el Río de Janeiro de 1950, donde cada una lucha por sus sueños a pesar de un padre opresor, un marido conservador y una pareja ausente, que condena a la segunda a ser madre soltera.

Es también el relato de su separación y de cómo no pierden la esperanza de volverse a juntar. La película se basa en la novela homónima de su compatriota Martha Batalha, pero incorpora elementos autobiográficos del cineasta y de las mujeres con las que se crió.

"Es un homenaje a una generación de mujeres que ya se están muriendo, que tienen entre 80 y 90 años", dijo este martes a EFE tras el estreno del filme en Una Cierta Mirada, la segunda sección en importancia del Festival de Cannes.

Aïnouz habla de un Brasil en el que una madre soltera no puede viajar con su hijo fuera del país sin la autorización del padre, de una época en la que las mujeres eran poco más que la sombra del marido y en que, en caso de no desear un hijo, vivían con el temor constante de que su pareja las dejara embarazadas.

Un Brasil que es más actual de lo que el cineasta desearía. "Creo que ha habido cambios, que hubo un momento en Brasil en el que las cosas fueron bastante diferentes, pero últimamente con el nuevo gobierno, aunque creo que ha pasado en todas partes, hay una especie de carta blanca para el comportamiento intolerante", lamentó.

Lo achaca a una "crisis del patriarcado" provocada por esos hombres que se sienten amenazados por el actual empoderamiento de la mujer.

Él se inspiró en las mujeres de su familia y en las de esa generación sin voz pública propia, a las que pone cara en la pantalla Fernanda Montenegro, "la mayor actriz brasileña de todos los tiempos", según Aïnouz.

Con esta película, el director (Fortaleza, 1966) vuelve a Cannes por tercera vez, tras proyectar en 2002 también en Una Cierta Mirada "Madame Satã", su ópera prima, y "O Abismo Prateado" (2011) en la paralela Quincena de Realizadores.

"Es un lugar que siento muy familiar, y al mismo tiempo es muy excitante. Lo que me gusta de verdad de volver es que el cine en Francia es un deporte nacional", concluyó, emocionado, además por haber proyectado esta última cinta en la misma sala que la primera.

Para sus actrices protagonistas, en cambio, es la primera vez delante de la cámara y, por tanto, en Cannes.

"Todavía estamos asimilando lo vivido", destaca Stockler, mientras que Duarte recalca que aunque hay muchas Eurídices en la actualidad, "no es una cuestión exclusivamente brasileña, sino un fenómeno conservador global".

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