Se estrena film sobre identificación desaparecidos

BUENOS AIRES ( AP). Un científico limpia cuidadosamente un hueso humano con un cepillo de dientes. La imagen pertenece a una de las escenas que mejor sintetiza el espíritu del documental "Buscadores de identidades robadas", el cual narra la ardua tarea de un equipo de antropólogos forenses argentinos que con dedicación y amor por su trabajo han logrado identificar a centenares de víctimas de la dictadura militar de 1976-1983, llevando después su conocimiento a más de 40 países.

A Miguel Rodríguez Arias, director del documental que se estrena el jueves en Buenos Aires, le costó bastante convencer al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) para que accediera a que se contara su historia, lo que por primera vez ocurre con la difusión de este trabajo cinematográfico.

"Tiene muy bajo perfil pese a su trascendencia internacional y la labor que realiza desde hace 29 años", dijo el cineasta a The Associated Press en una entrevista el lunes, cuando el filme tuvo su preestreno.

"Buscadores de identidades robadas" cuenta cómo y quiénes iniciaron la ciclópea tarea de identificar los restos de cientos de desaparecidos enterrados como "NN" (no identificados) en distintos cementerios argentinos durante la última dictadura militar, cuando la represión ilegal se desataba particularmente sobre universitarios, obreros y militantes de partidos disidentes. Algunos de esos antropólogos forenses son Patricia Bernardi, Luis Fondebrider y Mercedes Doretti.

El maltrato que recibieron los desaparecidos, sometidos a todo tipo de vejámenes, contrasta con el meticuloso trato que el EAAF dio a sus restos.

Estos expertos "tienen plena conciencia de que lo que están tratando de hacer es devolver la identidad a unos huesos que fueron habitados por seres humanos", dijo Rodríguez Arias.

En el proceso de búsqueda de la verdad y la justicia, los antropólogos fueron desarrollando diversas técnicas, como la recuperación de ADN en los restos óseos que a su vez es comparado con muestras de sangre de los familiares de las víctimas para obtener la identificación de estas últimas.

Cuando se creó en 1984, el EAAF lo integraba un número reducido de jóvenes que eran sólo conocidos por aquellos empeñados en encontrar a sus parientes que habían sido enterrados en fosas comunes en los cementerios. Con los años, el equipo aplicó su excelencia científica en 45 países de América Latina, Europa, África y Asia, que también han sido escenarios de crímenes de lesa humanidad y en varios de ellos formaron equipos locales de antropología forense.

Para convertirse en lo que hoy es, el EAAF contó en los años 80 con el asesoramiento del célebre antropólogo forense estadounidense Clyde Collins Snow y del también norteamericano Eric Stover, entonces director del Programa de Ciencia y Derechos Humanos de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.

"Snow les enseñó a aplicar las técnicas de la arqueología a la antropología forense. Consistía en recuperar la totalidad de los restos de un esqueleto y los restos asociados en la tumba, como son los fragmentos de la ropa o balas para conocer las circunstancias de la muerte", explicó Rodríguez Arias.

El antropólogo norteamericano, de 86 años y aún activo, ha trabajado en la identificación de víctimas del ataque terrorista en Oklahoma y de la guerra de los Balcanes, entre otras muchas investigaciones forenses realizadas en su larga trayectoria.

Snow llegó a Argentina en 1984 invitado por el gobierno del entonces presidente Raúl Alfonsín, debido a que habían aparecido los primeros restos de las víctimas de la dictadura. El científico detenía las exhumaciones que se realizaban con pala mecánica, que terminaban impidiendo la identificación de los restos al mezclar las osamentas o destruirlas. En el documental se pueden observar imágenes de archivo del investigador norteamericano aportando pruebas forenses en el juicio de 1985 contra los jerarcas militares, que se convirtieron en pruebas de la represión ejercida por aquellos.

El EAAF, que hoy suma a más de 60 personas en Argentina, ha encontrado más de 1.200 cuerpos, de los que hasta el momento ha conseguido identificar a 577. Según organizaciones de derechos humanos, unas 30.000 personas desaparecieron en la dictadura, aunque cifras oficiales señalan que fueron unas 13.000.

El documental también aborda la incesante búsqueda que realizan las integrantes de la entidad Abuelas de Plaza de Mayo de sus nietos, hijos de desaparecidos que nacieron en muchos casos en centros clandestinos de detención y fueron sustraídos por los militares. Así, explica cómo esas mujeres fueron determinantes en el descubrimiento del llamado "índice de abuelidad", con el que se consiguió identificar a nietos robados a partir de la comparación del ADN de los abuelos con el de los menores.

Para ello las abuelas tomaron contacto en Estados Unidos con varios miembros de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, quienes se comprometieron a investigar y finalmente lograron dar con dicho índice en 1983. Un año después esa agrupación celebró un congreso en Nueva York donde las abuelas conocieron a Snow, que terminó siendo invitado a Argentina por el gobierno de Alfonsín.

El film cuenta además la gran ayuda que supuso para el EAAF una beca que consiguió del Congreso estadounidense, lo que permitió al equipo identificar entre 2008 y 2009 a 350 personas que habían sido enterradas en el cementerio de la localidad de Avellaneda, en las afueras de Buenos Aires.

Rodríguez Arias, autor de 38 documentales que incluyen "El Nüremberg argentino" y "Malvinas, tumba de la locura", tiene previsto exhibir "Buscadores de identidades robadas" en festivales internacionales de cine como el de La Habana y el de Málaga.

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