El "Cuadrado negro" de Malévich, una caja de sorpresas en su centenario

El "Cuadrado negro" del Kazimir Malévich (1915), considerada por unos una obra maestra y por otros una impostura, esconde numerosos secretos, desde dos composiciones inéditas a una nota al margen, según anunció hoy la Galería Tretiakov.

"Hemos descubierto que primero Malévich hizo una composición en el lienzo, después otra y sólo entonces pintó el famoso cuadrado negro", dijo a Efe Ekaterina Vorónina, experta que dirigió la investigación de la famosa pintura en el museo moscovita.

Estos hallazgos han disparado el interés en la obra justo cuando acaba de cumplir cien años. Y en diciembre hará un siglo desde que fuera expuesta por primera vez en Petrogrado, actual San Petersburgo.

Además, esto ha realzado su valor como uno de los símbolos de la vanguardia de principios del siglo XX, al ser la primera pintura del movimiento artístico conocido como Suprematismo.

"Indudablemente, es una obra maestra. Raramente se sigue hablando de una obra un siglo después de ser creada. 'La Gioconda', vale. Pero estamos en el siglo XXI y el 'Cuadrado Negro' sigue sorprendiendo y seguimos descubriendo cosas nuevas", agregó Vorónina.

Criticada por ser "el punto cero en el arte moderno", por su laconismo plástico y su ausencia de forma, que ha llevado a muchos a tachar a Malévich de "embaucador", pocos esperaban que tras ese simplista color negro se escondieran tantos matices.

Como se pudo ver hoy en la Galería Tretiakov, el controvertido cuadrado se encuentra en mal estado, pero no por culpa de la negligencia del museo ruso, sino del propio autor, que no calculó bien el empleo de pigmentos y aceites.

El negro ya no es tal, sino que está agrietado y ha perdido brillo y profundidad, lo que ha sacado a la superficie nuevos matices, colores y, lo que es más importante, formas hasta ahora inéditas.

Eso es lo que ha permitido descartar la nueva investigación, que el ruso de origen polaco lo pintara de manera espontánea, "en un arrebato de inspiración mística", versión defendida por sus críticos más acérrimos.

"El cuadrado se pintó durante mucho tiempo. Es una obra concienzuda. No es una simple pintura en negro. Es mucho más compleja. Hemos descubierto diferentes pigmentos. Por ejemplo, él quería que el color negro fuera mate", destacó Vorónina.

En su opinión, la primera de las composiciones que esconde la obra se enmarca en el estilo cubismo-futurista, ya que, como se pudo ver en la presentación, tiene formas geométricas y es policromada (verde, negro, blanco, rosa, rojo y naranja).

Mientras, la segunda también incluye varios colores -azul, rojo, amarillo y verde-, pero carece de objeto, números o forma, por lo que puede considerarse precursora del suprematismo, según la experta.

En lo que no están de acuerdo aún los especialistas es si esas tres composiciones están íntimamente relacionadas o si el famoso cuadrado negro fue pintado sobre esas obras de manera absolutamente casual.

Es decir, o Malévich buscó crear ese efecto pintando el cuadrado negro sobre dos composiciones de vivos colores o eligió arbitrariamente un lienzo sobrante en su taller para pintar su obra maestra en un momento de trance.

Sea como sea, el museo cree que la actual investigación permitirá reconstruir "el momento de creación de la obra", desde "dónde empezó Malévich, lo que buscaba y hasta adonde llegó": la supremacía del sentimiento puro en el arte.

Con la ayuda de microscopios y rayos infrarrojos, también se encontraron huellas dactilares del pintor, lo que confirmaría su autoría.

Pero lo más interesante es que en el marco de la investigación se encontró no la firma del autor, sino una anotación hecha con lápiz que rezaría "Lucha entre negros en la oscuridad", una frase de aparente contenido racista.

Con todo, una muy similar fue escrita a finales del siglo XIX por el humorista francés Alfons Allais, considerado el primer autor de un cuadro monocromo llamado "Negros peleando en una cueva durante la noche", en lo que parece un diálogo entre ambos artistas.

Curiosamente, en otro misterio más que acompaña a la obra puente entre el arte representativo y el abstracto, el cuadro se encuentra colgado boca abajo, sin que nadie en el museo sepa el porqué.

El "Cuadrado negro", que fue pintado en 1915 y expuesto en diciembre de ese año, fue restaurado en 1929, aunque sin mucho éxito, por el propio genio, quien también realizó una segunda copia, que se encuentra en los archivos de la galería.

"El 'Cuadrado negro' no es un cuadro. El tiempo de los cuadros ya pasó", dijo en una de sus cartas el autor, que le gustaba describir su obra como "el icono de nuestro tiempo".

Malévich no es el único genio en esconder sorpresas en sus cuadros, ya que Picasso ocultó un hombre barbudo tras su "Habitación azul" y Van Gogh una mujer tras "Parche de hierba".

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