Amber Heard se niega a definir su sexualidad

Antes de casarse con Johnny Depp y divorciarse apenas un año después, Amber Heard había mantenido relaciones sentimentales con varias mujeres que nunca había tratado de ocultar, aunque ella siempre se haya negado a definir públicamente su sexualidad."No me identifico como nada. Soy una persona, me gusta quien me gusta", se justifica por enésima vez en una entrevista a la revista Allure, antes de poner un ejemplo práctico.

"Resulta que antes estaba saliendo con una chica, y la gente empezó a sacarnos fotos cuando salíamos a cenar, mientras regresábamos al coche. Íbamos de la mano, y entonces me di cuenta de que tenía dos opciones: podía soltarle la mano y, cuando me preguntaran algo al respecto, limitarme a responder que mi vida privada era privada; o, podía no soltarle la mano y sentirme orgullosa de quien soy".

En una industria tan obsesionada por conocer a los compañeros de cama de las estrellas de cine, esa decisión de la actriz no ha sido bien recibida, especialmente por aquellos que se creen con derecho a pedirle explicaciones sobre su orientación sexual bajo el pretexto de que ayudaría a normalizar e impulsar la elección de intérpretes no heterosexuales en los roles protagonistas, algo que a Hollywood aún le cuesta hacer en sus grandes producciones.

Sin embargo, Amber -que hace unos meses concluyó su noviazgo con el empresario Elon Musk- nunca ha permitido que presiones externas la empujen a 'colgarse' una etiqueta en la que no cree solo por complacer a otros. "Todo eso de ser LGBTQ... nos limita demasiado. Antes tenía una función, servía como un paraguas para la gente marginada a quienes se les negaba sus derechos, pero está perdiendo eficacia debido a la sutileza de la naturaleza humana", asegura, antes de matizar su postura añadiendo: "A medida que seguimos educándonos a nosotros mismos y ampliando nuestra visión, vamos añadiendo letras.

En el pasado fue un buen escudo, pero ahora estamos atrapados tras él. Es muy importante que nos resistamos a las etiquetas; me da igual cuántas letras añadas a ese término. En algún momento, va a acabar convirtiéndose en: Todos Somos Humanos".Lo más irónico de toda su historia es que, pese a que ella jamás quiso que sus romances -con mujeres u hombres- trascendieran más allá del ámbito privado, en su entorno profesional no dudaron en criticar su supuesta decisión de hacer pública su bisexualidad advirtiéndole de que podía perjudicar enormemente su carrera.

"Me insistieron en que ninguna otra actriz de las que interpretaban a la chica del protagonista había salido del armario. ¡Pero yo no lo había hecho! La cuestión es que nunca estuve dentro", insiste.

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